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Parole, parole  

 

 

Antonio Salazar

 

El debate, es un decir, sobre las pensiones nos brinda una fotografía del estado actual de la política (y ciudadanía) de nuestro país. Hay un problema evidente que ha venido siendo anunciado por reputados economistas desde hace, al menos, veinte años sin que se tomase en serio. ¿De verdad que nadie recuerda a José Barea desgañitándose mientras se le denostaba públicamente llamándome el profesor chiflado? Un sistema de reparto como el que tenemos está condenado a su fracaso y sería razonable plantear que es una especie de juego del fósforo que pasa de mano en mano hasta que uno, de repente, se quema los dedos. Puede haberle pasado al Gobierno de Rajoy en justa correspondencia a su irresponsable gestión del asunto. Pero pudo haber sido con cualquiera y, es cierto, podría tener una tregua si se incrementan mucho los ingresos o se decide sacar algunas prestaciones de la Seguridad Social para trasladarlas a los Presupuestos Generales del Estado. Pero la clave es que se trata de una tregua y no de un arreglo definitivo a un problema que requiere altura de miras, cero demagogias y decisiones estratégicas que, seguro, no serán bien recibidas.

 

Lo primero que conviene saber es que hoy la Seguridad Social presenta un déficit de casi 18 mil millones al año, lo que ha provocado el vaciamiento del famoso Fondo. En un futuro no muy lejano, las previsiones no son nada halagüeñas, el déficit podría triplicarse y, de hacer caso a lo que algunos partidos como Podemos proponen, llevar el descuadre en las cuentas hasta una cantidad situada entre los 70 mil y los 85 mil millones de euros. ¿Cómo financiar tamaño problema? Ni hay una solución única ni sencilla pero desde luego nada se aporta cuando se le dice a la gente, por puro cálculo electoral, que se subirán en cuanto trabajen en España 21 millones de personas (versión PP), imponiéndole una tasa a los bancos (versión del PSOE), destapando las cotizaciones pero no las pensiones (versión Podemos) o promoviendo políticas de natalidad (versión Ciudadanos).

 

Lo cierto es que tenemos un problema demográfico evidente y que los jubilados hoy cobran gracias a los que trabajan actualmente y que estos generan compromisos a futuro que habrán de ser honrados. ¿Es posible incrementar impuestos para pagar este desaguisado? Los que dicen que estamos varios puntos por debajo de la presión fiscal europea bien harían en observar sus datos porque esto ocurre exclusivamente por la disparidad en el IVA y no en el IRPF o el Impuesto de Sociedades. Tenemos una gran cantidad de productos englobados en los tipos reducidos o superreducidos y pocos en el general, algo que no ocurre en el resto de países. Así que debate, todo el del mundo, pero menos palabras y más datos.

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