Actualizado: Mayo 18, 2012 - 3:05 pm .

César Miralles.
Entrevista al ex Director del Tesoro y Política Financiera del Gobierno de Canarias
Lancelot
Foto: Archivo Lancelot
La crisis de la Zona Euro, su impacto concreto en España, lo que puede pasar en el futuro inmediato y las medidas que se deben adoptar para salir de la actual situación económica, entre otros temas, son analizados en esta entrevista por el lanzaroteño César Miralles, uno de los más destacados economistas locales, ex Director del Tesoro y Política Financiera del Gobierno de Canarias y doctor en Economía por la Universidad de Frankfurt.
-¿Cómo valora la respuesta de la Zona Euro a la crisis griega?
-Estamos asistiendo a un nuevo episodio de euro-esclerosis. En estas últimas semanas hemos observado como dimitían los presidentes del gobierno de Italia y Grecia para ser sustituidos por personas que han ocupado recientemente cargos de responsabilidad en las instituciones europeas. Sin embargo, no fueron elegidos por el pueblo en unas elecciones y tampoco son puros tecnócratas, puesto que siempre han servido al partido político que los propuso para los cargos ocupados. La crisis económica y financiera ha causado una crisis institucional en el seno de los países de la Zona Euro. En mi opinión, los gobiernos europeos no han estado a la altura y Grecia debería salirse del euro por haber mal gestionado los fondos públicos y engañado a las autoridades europeas. Pero si cayera Grecia, los bancos franceses y alemanes tendrían pérdidas cuantiosas por haber adquirido grandes cantidades de deuda griega en el pasado. Este es el dilema.
-¿Tienen razón los mercados que apuestan contra España?
-Para bien o para mal nuestras empresas y hogares están altamente endeudados. Esto nos obliga a rendir cuentas anualmente ante nuestros prestamistas, muchos de ellos extranjeros, para que nos renueven su confianza y sigan financiando nuestros proyectos de inversión y el mantenimiento del estado de bienestar. Desafortunadamente, los mercados apuestan a que España está entre los países más vulnerables, como Italia, Grecia, Irlanda y Portugal. Razones tienen para dudar de España si observamos el escalofriante nivel de paro, el incremento sin precedentes de la deuda pública, el elevado déficit público programado para los próximos años, la elevada deuda privada, o el desequilibrio en los balances de las cajas y bancos españoles respecto al peso del crédito al promotor y constructor o del suelo. A pesar de ello, los mercados tienden a sobre reaccionar en muchas ocasiones. En otras ocasiones, los mercados actúan bajo intereses especuladores. Sea como fuere, nuestro país está endeudado con el exterior, ya que nuestra inversión ha sido superior a nuestro ahorro. Por ello, anualmente tenemos que acudir a los mercados para que nos renueven su confianza. Es fundamental generar confianza en los mercados porque si los mercados creen que un país es insolvente, acabará siéndolo.
-¿Podemos llegar a la situación de Grecia o Italia?
-Los gobiernos, tanto estatal como autonómico, al igual que las familias o las empresas, deben demostrar solvencia y capacidad de repago de las deudas contraídas. Si no somos capaces de controlar el déficit o incurrimos en impagos por iliquidez o falta de presupuesto, los prestamistas -inversores y bancos- nos cerrarán el grifo del crédito y entraremos en el círculo vicioso en el que está inmerso Grecia o Italia. La mejor receta para evitar la crisis griega es la austeridad, no gastar más de lo que ingresamos y lo que gastemos hacerlo de manera más productiva y eficaz posible. Con independencia de su naturaleza social puesto que también las políticas educativas y sanitarias deben ser eficaces y austeras. En definitiva, priorizar el gasto público y hacer un uso eficiente y eficaz de los recursos públicos, con integridad.
-¿Por qué debemos evitar el déficit y la deuda?
-Los déficits públicos son injustos porque generan deuda que hay que devolver en el futuro. Al endeudarse el sector público, reducimos las posibilidades de endeudamiento del sector privado ya que el ahorro disponible es escaso y limitado. Las cifras muestran un aumento sin precedentes del crédito a las administraciones públicas en perjuicio del crédito al sector empresarial. Además, estaremos hipotecando el futuro de nuestros hijos o nietos ya que tendrán que soportar mayores impuestos para devolver las deudas y poder mantener constante el mismo nivel de bienestar social. Las políticas keynesianas de compensar la caída de la demanda privada con un aumento de la demanda pública tienen sentido siempre y cuando no descontrolen el déficit o generen desconfianza en los mercados internacionales. Por ejemplo, en Canarias, toda inversión en comunicaciones (puertos, aeropuertos…) es altamente productiva. Vivimos en un territorio fragmentado, reducido y alejado de los grandes núcleos de población y producción, dependemos del turismo que nos llega por avión o barco, y por ello la inversión en infraestructuras del transporte es vital para nuestro desarrollo socioeconómico. Las políticas de gasto que abogan por generar deuda en época de crisis dejan de tener sentido cuando dependemos de la financiación ajena. Además, todos los que hemos tenido alguna responsabilidad pública sabemos que hay margen para ganar en eficiencia y eficacia en materia de gasto público.
-¿Necesitamos reformar la legislación laboral?
-La legislación laboral debe adaptarse a los cambios socioeconómicos de nuestra sociedad. Entre otras cosas, debemos asumir que difícilmente podremos nacer, estudiar, trabajar y morir en el mismo sitio. La falta de crédito, la toma de decisiones estratégicas erróneas o el surgimiento de un competidor o una innovación ponen en peligro la viabilidad de muchas empresas, o lo que es lo mismo, ponen en peligro muchos puestos de trabajo, especialmente si el coste del empleo es elevado. La reforma laboral debe simplificar la normativa en materia de contratos laborales, permitir acuerdos entre patronos y empleados a nivel de empresa siempre que preserven el empleo, reducir la brecha entre conocimientos adquiridos y los demandados por las empresas, erradicar el fraude, y fomentar la contratación de colectivos con especiales dificultades para encontrar empleo, todo ello sin descuidar que debemos favorecer la conciliación de la vida laboral con la familiar, eliminar la precariedad y la discriminación por razón de sexo. La reforma laboral es urgente puesto que las arcas públicas no aguantarán en el medio plazo un paro por encima del 22% en España, por suponer menores ingresos tributarios y más prestaciones sociales.
-¿Y qué hacemos con las cajas?
-Uno de los motivos por los que no se conceden créditos es porque los bancos y cajas españolas se encuentran con una situación crítica. La única solución es aflorar pérdidas mediante mayor transparencia y fomentar las fusiones y adquisiciones de tal manera que surjan grupos más solventes. En este proceso, acabaremos con cuatro o cinco grandes grupos formados indistintamente por cajas y bancos que pasarán a ser lo mismo. La pregunta clave es quién debe sanear los balances y asumir las pérdidas: el comprador o el Estado con el dinero del contribuyente. En mi opinión deben ser los bancos o cajas que adquieran a las cajas en dificultades. El Banco de España se ha dormido en los laureles en todo este proceso. Estamos tardando demasiado, lo cual está generando incertidumbre y afectando negativamente al coste de la financiación de hogares y empresas españolas. El nuevo gobierno tendrá que acelerar el proceso de reconversión y saneamiento del sistema financiero español. La banca tenderá a ser más cara para poder recuperar los márgenes de beneficios previos a la crisis.
-¿Qué hacemos con el sector público?
-El sector público tiene una estructura anclada en el pasado, excesivamente burocratizada, lenta y deficiente. En la actualidad conviven cuatro administraciones, estatal, autonómica, provincial o insular, local, que aspiran a ejercer todas las competencias y compiten entre sí para salir en la foto. Este sistema es inviable. Debería reducirse el número de ayuntamientos, mancomunarse servicios y redistribuir competencias para no duplicar esfuerzos. Sobran fundaciones y empresas públicas que surgieron en otro contexto económico. La ineficacia crea injusticias. La lentitud afecta a los ciudadanos y empresas hasta el punto de acabar con la viabilidad de proyectos empresariales. En consecuencia, es necesario reformar la administración pública. Los ejes de la reforma deben ser la transparencia, la simplificación administrativa y la eliminación de duplicidades. En cuanto a los servicios públicos fundamentales, debe reformarse el sistema de financiación de la sanidad y adaptar nuestro sistema educativo a las nuevas exigencias del mundo empresarial, sin olvidar los valores como el mérito y el esfuerzo. Creo que hay mucho margen de reforma en ambos casos. En sanidad, existe margen en materia de gestión de aprovisionamientos, política de recursos humanos, control de inventarios o en cuanto a la cooperación entre comunidades autónomas limítrofes. En educación, debemos combatir el elevado fracaso escolar y los bajos resultados en exámenes internacionales (PISA) dotando a los centros de mayor autonomía, concurrencia, autofinanciación, y adaptando los contenidos a las nuevas demandas empresariales, como idiomas y nuevas tecnologías.
Topics: Economía
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Habría que comenzar por aplicarte a ti la reforma laboral que tanto predicas, a ver que tal te sentaba.
Al comentario 1. Está claro que los desalmados como tú también tienen derecho a opinar sobre algo de lo que no tienen ni idea. Creo que es por eso que odias a las personas preparadas como César Miralles y sólo tienes palabras de ignorante. Si supieras leer lo que dice, con datos reales, entendería sus respuestas.
ME QUITO EL SOMBRERO ANTE ESTE PROFESIONAL.
Si personas como César le dieran la oportunidad de hacerse cargo de las instituciones desde la preparación y el conocimiento para levantar el pais pues entonces las cosas irián mejor pero al final los que de verdad valen no interesan.
anonimo tu eres su madre, padre o su hermano o hermana?? jajajaja
no soy la del comentario anterior, pero le conozco, y trabaja para la empresa privada renunciando a un puesto en el parlamento canario que podría haber compatibilizado. Por lo tanto no digas estupideces. En cuanto a la reforma, creo que contratar a un trabajador no puede ser tan complicado ni tan caro. Y tampoco el empresario ni la empresa publica puede cargar con trabajadores que se pasan la vida de baja o de brazos caidos. Es más fácil divorciarse de un marido, que de un trabajador inutil
yo no soy familia pero si fan porque opina con rigor y sin faltar al respecto
a Cesar lo relegaron por no ser un perrito faldero de Astrid & company. Enhorabuena por la entrevista. Te lei en La Razon el Domingo y muy bien. la gente buena se va ante el cutrerio que hay en la isla
informacion interesante me gusta esta clase de articulos
Menos mal que España ha querido que se vayan ya del Gobierno los socialistas que siempre han demostrado que son unos despilfarradores y de ecnonomía ni fu ni fa. Mi felicitación a César Miralles por ser un profesional como la copa de un pino que desde la empresa privada aporta su valioso granito de arena en economía y acierta en su análisis muy a su pesar.
Muy bien César, con la anterior reforma laboral que también era “urgente” ya se ha despedido a un millón de trabajadores en un año. Ahora que tu partido haga otra, abarate aun más el despido y dé a los empresarios libertad para negociar los derechos de sus trabajadores. En pocos años habremos vuelto a la Edad Media o la esclavitud gracias a gurús de la derecha ultraliberal, muy bien formados, sí, en esa ideología que nos ha llevado al desastre. Mientras los currantes no espabilen… dejen a César y los suyos que hagan que nos va a ir bonito.
5 millones de parados resumen la actual normativa laboral no se por que mas vueltas al asunto y 50% de jovenes en paro que propone el de la Edad Media?
me gustaria saber que proponen los flamantes diputados y senadores tienen opinion? o son mandados para votar con el dedo gente como Miralles hace falta en Canarias formados que rechacen el politiqueo
Como canario me da un poco de verguenza el nivel de discusión…Se podrá estar en desacuerdo con este economista,,,pero no hay que descalificarlo por ello….A mí particularmente me parece que dice cosas razonables desde la perspectiva capitalista…Si queremos otro régimen político y otro estilo de vida es evidente que sus propuestas no sirven…Felicidades a César Miralles que lo conozco por verlo en la tele lancelot