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  Arrecife, la ciudad sin soluciones

 

 

Lejos de transformarse en la tercera capital de Canarias que siempre debió ser, Arrecife se apaga ante los ojos de sus vecinos y de todos los lanzaroteños. No es una ciudad fácil, eso es algo que saben bien todos los políticos que aspiran a gobernarla. Sin embargo, no es un motivo que justifique la incapacidad de sus gobernantes de llevarla a buen puerto.

 

En lugar de solucionar sus problemas, que son muchos, lo cierto es que la capital de Lanzarote languidece y se apaga a pasos agigantados. Fachadas deterioradas, mobiliario urbano destrozado, calles con socavones, luminarias deficientes, un patrimonio histórico escasamente cuidado y sin protección real, suciedad acumulada y caos.

 

Sin ánimos de exagerar la ciudad se asemeja cada vez más a un país del tercer mundo que a una capital europea, así lo afirman algunos políticos de la isla y cada nuevo paso dado por sus gobernantes viene a corroborarlo.

 

A una Avenida Marítima paralizada debido al cierre al tráfico de la misma y una inmensa lista de comercios que han cerrado sus puertas en este último año, se suma una calle Canalejas que comienza a agonizar ante la atenta mirada de quienes la ven morir y no hacen nada por socorrerla. A eso le sumamos la incapacidad histórica para elaborar un Plan General ambicioso.

 

Ahora hay uno en la gaveta de la alcaldesa socialista, Eva de Anta, que no quiere sacar adelante por las presuntas presiones de los empresarios próximos al PSOE que no ven recogidas en él todas sus apetencias o creen que permite el desarrollo comercial de otros competidores. No era un plan para tirar voladores, eso es cierto, pero al menos evitaba la ruina económica al Ayuntamiento. Ahora, ya se verá en el futuro, los propietarios de bolsas de terreno pueden exigir millonarias indemnizaciones como ocurrió con el solar de Ginory. También Arrecife carece de viviendas sociales. Ahora la oposición ha denunciado que se “pueden perder más de tres millones de euros en viviendas sociales por no ceder el terreno al Gobierno de Canarias”.

 

Sin comercio, sin tráfico, sin visitas, sin gente… ¿Qué futuro le espera a Arrecife, el eterno patito feo de Canarias? No queremos ser agoreros, pero las perspectivas son alarmantes y desalentadoras. ¿Es que no merece Arrecife un esfuerzo por parte de sus gobernantes? ¿No merece un empujón hacia delante? Creemos que sí, y que, si no se dan prisa y dan los pasos adecuados de inmediato, mañana ya será demasiado tarde. Arrecife exige una solución ahora. No hay más excusas.