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El Plan, ¿misión imposible?

 

 

Si no ocurre un milagro, todo apunta a que pasará una legislatura más sin que el Plan Insular de Lanzarote se apruebe. Hablamos de un plan que encargó hace ya unos 11 años la entonces presidenta del Cabildo, Manuela Armas, para sustituir al anterior, que databa de 1991, y que es por el que nos seguimos regulando.

 

Lanzarote en 2018 poco o nada tiene que ver con la de 1990, pero, pero el juego político vivido de los que lo quieren aprobar pero no pueden y  de los que pueden y no quieren, las cosas están como están. Una vez más han prevalecido los intereses políticos sobre las necesidades de la isla. La mejor prueba es que los consejeros socialistas han repetido la misma estrategia durante dos legislaturas, apoyando el documento durante el transcurso de las mismas, pero impidiendo que saliera adelante, a última hora, por motivos electorales. Lo curioso, y contradictorio, es que todos los partidos que pusieron trabas para la aprobación del Plan, lo llevaban como insignia en sus programas electorales en las siguientes elecciones.

 

En esta última legislatura, que ya nadie dudaba de que ‘esta vez sí’ se sacaba, el presidente del Cabildo, Pedro San Ginés, con buen criterio, lo puso en manos de los socialistas que trabajaron en él, eficazmente, mientras permanecieron en el grupo de gobierno, pero… acabaron por marcharse, nuevamente para presentar una moción de censura que nunca fructificó a pesar de los intentos. Y, aunque, dejaron un documento prácticamente acabado, su aprobación se volvió a atascar. San Ginés pretende sacar un documento con el mayor consenso posible, una misión que parece imposible porque ahora el Psoe de Corujo y Espino va a impedir su aprobación aunque sea positivo para Lanzarote.

 

Las cosas han llegado a un punto en que, algunos analistas sugieren, que sea la FCM la que haga el Plan Insular para que al Psoe le parezca bien. Cosa aparte sería que ese plan sirviera para algo realmente, ya que, a buen seguro, serían los tribunales los encargados de echarlo para atrás dado el sesgo ideológico “castrista” de lo público que tiene los herederos de César.

 

Mientras tanto, Lanzarote se resiente de muchas maneras: inseguridad jurídica, imposibilidad de mejorar y cambiar las actuales infraestructuras, muchas de ellas desfasadas hace tiempo, la paralización de numerosos proyectos (carreteras, carriles bici, un nuevo aeropuerto…). Lanzarote sigue dando palos de ciegos con un Plan obsoleto. Pero no se preocupen porque en las elecciones locales de 2019 todos los partidos, el PSOE el primero, llevarán en su programa como bandera la aprobación del Plan Insular. Por suerte la gente ya sabrá que es mentira.  En cualquier caso, San Ginés, que siempre ha querido aprobar el Plan Insular, también es responsable de no atreverse a sacarlo con el apoyo del PP y del PIL si realmente, como él dice, ya está finalizado el borrador.