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El regreso de las pateras

 

Miedo. Infundado o no, lo cierto es que la sociedad está inquieta, sobre todo porque no sabe si se va a repetir la situación vivida en 2006 con la llamada ‘crisis de los cayucos’, en la que más de 31.678 inmigrantes llegaron a las costas canarias, gran parte de ellos a Lanzarote.

 

¿Hay motivos reales para esa inquietud? Los datos indican que desde abril han llegado a la isla más de cuarenta pateras (hasta el momento de escribir este editorial) y más de 168 menores no acompañados, al margen de los enviados a otras islas, que han tenido que ser realojados en instalaciones insulares.  ¿Son muchos o pocos? El problema es la sensación de vulnerabilidad de nuestras fronteras, de que van a seguir llegando más pateras y que Canarias y, sobre todo, Lanzarote no tiene medios materiales y humanos para soportar más de 40 0 50 menores.

 

Tras años en los que casi no llegaban pateras a nuestras costas, nos ha pillado con las defensas bajas. El Sive no funciona desde hace meses. Los servicios sociales, con apenas 20 plazas para menores, se han encontrado con casi dos centenares de chicos que necesitan alojamiento y manutención. Lo peor es el temor de que la cosa no vaya a parar aquí. La situación de emergencia humanitaria se ha declarado por tres meses y podría ser prorrogable tres meses más, pero… ¿y si la llegada de pateras no cesa?

 

 

La actitud del presidente del Gobierno de España de no querer escuchar al presidente de Canarias, Fernando Clavijo y el presidente del Cabildo, Pedro San Ginés, tampoco ayuda. El mensaje que ha dejado Sánchez no es otro que la sensación de que el Estado se desentiende de Lanzarote y de Canarias, de los inmigrantes y de los problemas de la población.

 

Los menores fueron alojados inicialmente en carpas hinchables, una medida insostenible en el tiempo. La propuesta del Cabildo era que el Estado permitiera usar temporalmente los Cuarteles de Arrecife, con capacidad suficiente para que los chicos estuvieran  instalados de una manera cómoda. Sin embargo, la negativa del Gobierno no tardó en llegar y fue necesario recurrir al albergue de La Santa como medida temporal.

 

Todo el mundo hace lo que puede. Las instituciones públicas tratan de que los chicos estén bien y los vecinos de La Santa tratan de adaptarse, a pesar de la inquietud que les genera a muchos de ellos. Mientras eso sucede no vemos al Estado ni al gobierno de Sánchez preocupados por un problema que tiene toda la pinta que va a crecer.  Le recordamos que la fronteras es un asunto competencial del Estado y estas no están seguras a día de hoy en Lanzarote donde 40 pateras han llegado sin que sido detectadas por las fuerzas de seguridad. Más vigilancia y más medios.

 

Cuando este editorial se publica en su edición digital, Gobierno de Canarias y Estado abordaban en Lanzarote la situación de los menores extranjeros no acompañados llegados a las islas. Un primer paso para poner el foco en el problema. Veremos a ver si también se consiguen respuestas ajustadas al mismo.