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Gasolina a precio de oro  

 

El elevado precio de la gasolina siempre ha sido motivo de polémica y debate en la isla de Lanzarote. Nadie parece poder explicar los motivos por los que, cuando baja notablemente el precio del barril de Brent y se reduce el coste del combustible en todo el país, los precios permanecen casi inamovibles en las gasolineras de la isla. La única disculpa posible, y a la que se suele recurrir, sería que el precio final del combustible lo marcan, en realidad, en un 60 por ciento, las tasas y los impuestos, y el 40 por ciento restante, es el margen de beneficios de la propia gasolinera tras amortizar los gastos. ¿Pero hay algo más?

 

No hay más que ver las estadísticas del Centro de Datos del Cabildo de Lanzarote que muestran como los precios se han duplicado en los últimos catorce años en la isla, creciendo muy por encima de los de otras islas como Tenerife o incluso la propia Fuerteventura, isla vecina y similar a la nuestra en distancia con las islas capitalinas y en circunstancias.

 

En realidad, existe la sensación en la isla de que los precios de la gasolina nunca bajaron en la mayoría de las estaciones aquí, de 0’90 el litro, ni con las mencionadas bajadas del coste del barril de Brent.

 

Además, los precios del combustible son asombrosamente parecidos en prácticamente todas las estaciones de servicio lanzaroteñas, situándose entre 6 y 7 céntimos por encima de la media de Canarias. La diferencia de precio entre la gasolinera más cara de Lanzarote y la más barata de Tenerife supera, en muchas ocasiones, los 30 céntimos.

 

¿Qué es lo que está ocurriendo si el transporte está subvencionado? Los protagonistas echan la culpa a la propia sinergia insular, pero la mayoría de la gente, entre ellos algunos políticos que no dudan en asegurarlo, sospechan que hay algo más. Tal vez una especie de acuerdo tácito para no bajar los precios de unos mínimos, rompiendo los principios básicos de la libre competencia. Sinceramente no creemos que exista tal acuerdo, pero sí que las grandes marcas son las que fijan el precio de referencia y luego todas suben o bajan a reglón de que lo hagan éstas.

 

Lo cierto, es que esa imposibilidad de pagar la gasolina al mismo precio que en el resto de las islas, es un claro problema para los lanzaroteños que ven directamente perjudicada su calidad de vida. No sólo porque tenemos menos dinero en los bolsillos para los gastos diarios, sino porque lo encarece todo, desde el transporte a la cesta de la compra. Se ven afectadas las pequeñas empresas de transportes, el servicio regular de viajeros, los taxis… Los lanzaroteños pagan más caro que ningún canario el combustible y es preciso que esta situación se investigue y se solucione cuanto antes.