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Lo que se oculta tras las buenas cifras de empleo

 

  • Lancelot Digital
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    Algo pasa en España con el empleo. Estamos mejor que nunca, o eso nos dicen las cifras y nos relata el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, en sus apariciones públicas, sacando pecho por ello. Estamos mejor que nunca, asegura. 21 millones de ocupados, unas cifras que nos acercan a las de 2008. Pero ¿es esto real?

     

    Mirando bien las estadísticas, en números totales, es cierto, la cifra de desempleados bajó en 365.300 personas el pasado mes de junio, dejando el total en 2.762.500 parados, una de las cifras más bajas de los últimos años. ¿Cuál es entonces el problema? El matiz de la cuestión radica en el número de horas trabajadas que es mucho menor ahora que antes.  Es decir, hay ‘ocupados’, entre ellos los fijos discontinuos, que no llegan a trabajar ni una hora por semana. Aumentan también los trabajadores que trabajan durante toda la semana de una a nueve horas. Ni una más. Son trabajadores, sí, pero ¿les llega con eso?

     

    La primera conclusión que arroja esta diferencia es que antes, en 2008, había más trabajo, en número de hora trabajadas, pero menos trabajadores lo cubrían. Ahora hay menos trabajo, menos número de horas, pero más repartido entre un mayor número de trabajadores. ¿Y esto por qué ocurre? Por el crecimiento del trabajo a tiempo parcial, porque se declaran menos horas de trabajo o porque, directamente, se trabajan menos horas.

     

    No solo eso, el número de ocupados que en su empleo principal en realidad no ha trabajado ninguna hora a la semana ha pasado de 1.094.000 personas en el segundo trimestre de 2019 a 1.675.000 personas en este último trimestre.

     

    Lo que nos está contando con tanto orgullo nuestro flamante presidente no es, por tanto, real. El número de horas trabajadas no ha remontado con respecto a la etapa prepandémica. De hecho, está por debajo de 2022. La creación de empleo se está centrando realmente en la creación de fijos discontinuos. Y es realmente el turismo quien está siendo el principal motor de la economía, gracias al sector privado. El número de contratos fantasmas no hace más que crecer y en la estadística, inflada para felicidad del ciudadano medio que se la cree, se asimila como contrato indefinido.

     

    En conclusión, hay más trabajadores en España, pero se trabajan menos horas que hace quince años. La inflación no hace más que subir y los sueldos de muchos de estos trabajadores discontinuos no alcanzan ni para llegar a mitad de mes. Una imagen de la felicidad nacional que se desinfla cuando se pone la lupa en la letra pequeña.

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