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Los cantos de sirenas del asesor sindical


La integración del Hospital Insular, propiedad del Cabildo de Lanzarote, dentro del Servicio Canario de Salud dependiente del Gobierno de Canarias, ha sufrido en los últimos días una politización de tal calibre que demuestra como algo que conviene al interés general y sobre todo a Lanzarote se puede manipular hasta el punto de transformar lo bueno en malo. Un sindicato como Intersindical Canarias, ha jugado con fuego hasta el punto de poder tirar meses de negociaciones fructíferas porque el histórico asesor tiene una guerra personal contra el presidente del Cabildo de Lanzarote, quién le ha parado los pies en otros conflictos laborales como en Inalsa y en los Centros Turísticos.

 

Por puros intereses espurios este “asesor sindical” ha tergiversado de tal manera la información que los sindicatos han transmitido a los trabajadores, que logró en una asamblea que estos votaran mayoritariamente (unos 80 contra 50) contra el convenio de integración. Un convenio que no sólo es magnífico para los trabajadores fijos, sino incluso para los laborales interinos quienes van a tener el privilegio (las cosas como son) de entrar si quieren en la Sanidad Pública sin tener que hacer oposición y, encima, con el compromiso de que se jubilarán en ese puesto de trabajo.

 

La maldad de ese asesor ha llegado al punto que por hacer daño a San Ginés engañó vilmente a los trabajadores a quién les llegó a decir que se quedarían fuera y sin trabajo. Cuando realmente es al revés. Si no aceptan el convenio es cuando se le aplica el estatuto básico y,entonces sí, se arriesgan a perder los privilegios que gracias al compromiso político del Presidente del Cabildo de Lanzarote y la buena voluntad de Fernando Clavijo, se ha conseguido.

 

Es tan así, es tan positivo para Lanzarote, pero sobre todo para los hoy trabajadores del Hospital Insular que un sindica histórico como CCOO no le ha quedado más remedio que salir a la palestra a denunciar el daño que se está haciendo al futuro de los trabajadores si no se firma ese convenio ya negociado que considera inmejorable. De hecho una parte de Intersindical Canaria reconoce que el convenio no es malo pero que hay instrucciones para ponerle todas las trabas no por interés de los trabajadores sino porque el “asesor sindical” tiene que cobrar cuantas pendientes a Pedro San Gines. Todo porque piden que se recoja en el convenio unos matices que son simplemente ilegales en cuanto a los interinos. Ya más garantías no puede dar el Servicio Canario de Salud quien ha caminado en el alambre de la legalidad para dar garantías a los llamados interinos de que pasaran a formar parte del SCS entrando, prácticamente, por la puerta trasera en la Sanidad Pública.


No sé cuánto daño más tiene que hacer ese “asesor sindical” a Lanzarote para saber que ya ha hecho demasiado. Defender los derechos de los trabajadores es una de las profesiones más dignas que existen en este mundo complejo y cada vez más competitivo donde la productividad de una empresa es lo que le permite en la mayoría de las ocasiones existir o desaparecer. Lo que no se puede es abusar porque lo público lo aguanta todo. Demasiado ha aguantado en detrimento del trabajador del sector privado. Por lo tanto, aconsejamos que no se dejen obnubilar con los cantos de sirenas y como en el mito de Ulises pónganse tapones en los oídos para que el “barco de la integración” no encalle en arrecifes peligrosos. La integración del Hospital Insular, ya lo dijo el Presidente del Cabildo de Lanzarote, se va a llevar adelante sí o si. Elijan el camino pero no se equivoquen de ruta. El que avisa no es traidor sino avisador.