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Tocó el gordo


Lanzarote puede presumir de que “le ha tocado el gordo” (tras tantos años del reintegro) en el reparto de los presupuestos del Gobierno de Canarias del 2018, sobre todo en lo que a obras se refiere. Más de cien millones de euros, si a los fondos provenientes del Ejecutivo regional, fondos del FDCAN y propios, se le suman los provenientes de Madrid, para invertir en otros tantos proyectos de obras repartidos por toda la isla. Son por tanto buenas noticias pero no podemos tirar aún los voladores dado los antecedentes que existen. La experiencia nos dice que no todo el dinero que llega a la isla se acaba invirtiendo en ella. Este año, sin ir más lejos, de los más de treinta millones destinados para Lanzarote apenas se terminará invirtiendo la mitad.


Además, muchos de esos proyectos, si no cuentan a tiempo con los informes positivos, la redacción de los proyectos realizada a tiempo, los planeamientos urbanísticos municipales aprobados para que las obras puedan llevarse a cabo y si los respectivos ayuntamientos no cuentan con suficiente personal cualificado, o un nivel de productividad adecuado, se acaban perdiendo. Todo eso nos hace encender las alarmas, a pesar del éxito que ha supuesto por parte del Cabildo de Lanzarote y del gobierno de Coalición Canaria este presupuesto por saber presionar al Gobierno de Canarias para que, esta vez, Lanzarote no volviera a ser el patito feo de siempre.
Es necesario hacer una reflexión profunda con respecto al escaso nivel de ejecución de las obras proyectadas en Lanzarote. De nada sirve pintar un lienzo plagado de millones si finalmente no es posible invertirlos y hacer realidad todas esas obras que hemos dibujado sobre el papel por razones varias.


Muchas veces no nos damos cuenta de la importancia que realmente supone una inversión de este calibre para la isla, no sólo por el lavado de cara de muchas zonas, sino porque además se traduciría en unos mil empleos nuevos, algo que una isla en la que el paro sigue siendo tan significativo no puede permitirse tirar por la borda. Lanzarote no puede perder ni un céntimo. No puede, ni debe, permitirlo. En la mano de nuestros políticos y responsables públicos está conseguir que todo ese dinero llegue a buen puerto. Tan importante como la foto inicial es la final.