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Cien años del nacimiento de 'Pepín' Ramírez, el gran colaborador de Manrique

San Ginés alaba su figura y aclara que el acto institucional previsto para este lunes 15 de abril ha sido pospuesto "a petición de la familia"



 

  • Lancelot Digital

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    Con motivo del cumplimiento este lunes 15 de abril del centenario del nacimiento de José 'Pepín' Ramírez Cerdá (Arrecife, 1919-1987) el Cabildo de Lanzarote quiere enaltecer la figura del que fuera presidente de la primera Corporación insular entre 1960 y 1974, y nombrado Hijo Predilecto de Lanzarote en 1995.

     

     

    El presidente de la Institución, Pedro San Ginés, destaca "la visión de futuro del que sin duda ha sido uno de los mejores políticos y principales impulsores del desarrollo económico moderno de la isla", así como su "decidida y arriesgada apuesta por las propuestas de un genio como César Manrique, no siempre comprendidas por la sociedad de la época en una etapa en la que Lanzarote padecía de muchas necesidades".

     

    San Ginés aclara en un comunicado que "la idea del Cabildo era la de llevar a cabo este lunes 15 de abril un acto institucional conmemorativo de la efemérides, que finalmente ha sido pospuesto a petición de la familia de José Ramírez Cerdá, por no encontrarse en esa fecha en la isla".

     

    Un hombre honrado, laborioso y gran administrador

     

    Nacido en Arrecife (Lanzarote) el 15 de abril de 1919, ostentó distintos cargos de relevancia política. Fue alcalde del Ayuntamiento de Arrecife entre el 1955 y 1960, responsabilidad que abandona para hacerse cargo de la Presidencia del Cabildo de Lanzarote, cargo que ostenta hasta el 20 de septiembre de 1974. Durante su etapa como presidente del Cabildo coincide en el tiempo con la explosión del bienestar en Europa, lo que hace que el fenómeno turístico cobre una dimensión importante.

     

    José Ramírez fue un hombre nacido para el trabajo, incansable, tenaz, contaminador de ideas de progreso a quienes le rodeaban. No es de extrañar que el binomio José Ramírez - César Manrique fuera para la isla un verdadero milagro y la mejor conjunción para garantizar el buen hacer y la perdurabilidad del proyecto: Lanzarote. Recogió una isla que no tenía ni agua para beber y dejó la presidencia del Cabildo ejerciendo un cambio completo de modelo económico basado principalmente en el turismo que aún hoy perdura.

     

    Su personalidad conciliadora, su gran intuición, su honradez y su visión política hicieron que liderara desde la máxima institución insular la modernización de la isla. Este proyecto de modernización no se realizó de una forma desordenada, con más asfalto y más cemento, sino de una forma más ordenada y con calidad. Como ejemplo, sentó las bases de unas normas subsidiarias para el planeamiento urbanístico de la isla, lo equivalente 30 años después a un Plan Insular de Ordenación del Territorio (PIOT). Ello permitió, por ejemplo, que La Geria no se llenara de asfalto y que Papagayo sea uno de los rincones más vírgenes y bellos de la isla.

     

    Bajo su mandato surgieron la gran mayoría de los Centros de Arte, Cultura y Turismo del Cabildo de Lanzarote, primero con Jesús Soto y posteriormente con César Manrique: La Cueva de los Verdes, Los Jameos del Agua, El Monumento al Campesino, El restaurante El Diablo de las Montañas del Fuego, La Ruta de los Volcanes, El Mirador del Río y El Museo Internacional de Arte contemporáneo (MIAC).

     

    Extremadamente honrado, hábil e intuitivo, laborioso y gran administrador, encontró en su gran amigo, César, la guinda genial y artística a su quehacer al frente del gobierno insular. Pero no todo lo hizo descansar en el turismo y a las infraestructuras necesarias para este desarrollo, pues defendió siempre la necesidad de apoyar las actividades económicas tradicionales.

     

    Algunas de las obras importantes bajo su mandato fueron: la reforma del Hospital Insular, la construcción de la Escuela Náutica Pesquera, el Polideportivo "Avendaño Porrúa", lo que es hoy la Ciudad Deportiva de Lanzarote, los barrios de Valterra y Titerroy, el primer parque de la ciudad de Arrecife que hoy lleva su nombre, bajo la dirección artística de Manrique, muchas escuelas de la isla, el asfaltado de la red de carreteras, etcétera.. Uno de sus últimos logros como presidente del Cabildo fue la consecución del título de Parque Nacional de Timanfaya en 1974.

     

    Entre los cargos que ostentó también estuvo el de delegado insular de la Administración de Hacienda de Lanzarote. También intuyó la necesidad de preservar la obra de Manrique cuando este faltara, proponiendo la creación de la Fundación Amigos de Lanzarote.

     

    Después de abandonar la presidencia del Cabildo se aleja de la política activa, retornando a ella en 1982. Es elegido senador por Lanzarote hasta 1986. Rehusó otros cargos políticos de alto rango solo por creer que su misión consistía en posibilitar el progreso de la isla.

     

    Ha sido, sin duda, uno de los mejores hijos que ha dado esta isla y como tal recibió en 1995 el título de Hijo Predilecto de Lanzarote, junto a César Manrique. Su labor como presidente del Cabildo también fue reconocida con otras distinciones. En 1966 recibió El Guanche de Oro y en 1967 la Medalla al Mérito Turístico.


     

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