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Camisetas para cambiar el mundo

Las prendas con mensaje se presentan como una manera reivindicativa de dejar claros los principios de quien las luce y transformar, de alguna manera, las cosas

 

  • Lancelot Digital
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    La diseñadora Katharine Hamnett hizo de la moda en los 80 una industria reivindicativa, inventó la camiseta con eslogan, una idea copiada hasta la saciedad que nunca pensó que alcanzaría cotas de éxito tan altas. "Pero está bien que sea así, eso demuestra que a todos nos interesan las mismas cosas", dice.

     

    Pese al carácter social de sus diseños, desvela que se decidió a crear moda porque quería ser "rica y famosa". "Todos los jóvenes de mi época querían ser diseñadores y yo pensé que mi visión era única", comenta en una entrevista a Efe.

     

    Al poco tiempo de comenzar, sus prendas se vendían en 700 de las mejores tiendas de más de cuarenta países. En ese momento, recibió "más publicidad y cobertura mediática de la que necesitaba" para vender sus prendas, así que decidió aprovecharse de la atención "publicando mensajes significativos sobre temas sociales, medioambientales y políticos que debían destacarse", confiesa.

     

    Camisetas con mensaje, una manera de cambiar el mundo

     

     Hamnett (Gravesend, Reino Unido, 1947) influyó con su trabajo en la política y la cultura popular de su país, especialmente en la década de los años ochenta del siglo pasado.

     

    Camisetas de algodón con letras en mayúsculas y mensajes claros y directos como "CHOOSE LIFE" (Elegid la vida), mensajes antibélicos como el que lució George Michael en uno de los vídeos de Wham!.

     

    Otros de los más conocidos en su momento fueron "USE CONDOM" (Usa condón), que lució Naomi Campbello o "PEACE" (paz).

     

    Con el tiempo, los mensajes de Katharine Hamnett se centraron en la política antimisiles, la dramática situación de África y la sostenibilidad medioambiental.

     

    Una estética y un compromiso que se ha copiado por diseñadores de todo el mundo, una circunstancia que lejos ofenderle, aplaude. "Las camisetas fueron diseñadas para ser copiadas, así que me parece genial. Solo desearía que tuvieran más contenido, que no se limitaran a copiar solo la tipografía o los gráficos", apunta.

     

    Problemas comunes

     

    Asegura que quien mejor representa la esencia de su trabajo en la actualidad es la política estadounidense Alexandria Ocasio Cortez y la joven activista sueca contra el calentamiento global Greta Thurnberg.

     

    Asegura que los mensajes de las camisetas son "muy importantes" y no debe haber límite para ellos porque la Tierra "está amenazada por la actividad humana" y añade que se necesitan mensajes que aborden esta situación y ofrezcan soluciones.

     

    "Los mensajes siembran semillas de ideas en el cerebro, no puedes no leerlas, pero no logran nada a menos que haya un compromiso político", apostilla.

     

    Katharine Hamnett fue la primera en utilizar tejido vaquero gastado y defendió el algodón orgánico consciente de lo peligrosa que era para el medio ambiente la producción convencional.

     

    Cambiar la industria de la moda

     

    La ONU identificó en un informe a la industria de la moda como una de las más contaminantes, una situación que la diseñadora solo cree reversible si la legislación de todos los países mantuviera los mismos estándares ambientales sobre el uso de productos químicos o la externalización de la economía.

     

    Su empeño está en "empezar ahora" para llegar a tiempo, "la huella de carbono de la industria es enorme", y hace hincapié en la necesidad de la producción de hidrógeno de manera sostenible, en reciclar y en cambiar los materiales que provienen los derivados fósiles.

     

    "El algodón y las fibras naturales deben ser orgánicos. La agricultura de algodón convencional utiliza grandes cantidades de agua, a diferencia del orgánico que se alimenta principalmente de la lluvia", asevera.

     

    Katharine Hamnett fue la primera mujer en ganar el galardón como Diseñadora del Año del British Fashion Council, en 1984, solo cinco años después de crear su propia firma, y acaba de recoger en el premio honorífico que otorga el Instituto Europeo de Diseño de Madrid por su empeño, durante 30 años, en lograr la sostenibilidad del sector, aunque reconoce que aún le queda "mucho por hacer".