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Florencia, un viaje imprescindible al pasado

Su arquitectura, historia, arte, paisajes, gastronomía y buen ambiente hacen de esta ciudad una visita inolvidable

 

  • Lancelot Digital
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    Italia es un destino ideal para disfrutar de unas buenas vacaciones, pero si no se tiene demasiado tiempo es aconsejable elegir bien el destino. Nosotros les proponemos visitar Florencia que lo tiene todo:  arte, historia, belleza, arquitectura, pero también gastronomía, moda, ambiente… Florencia es memoria viva de una civilización eterna.

     

    En el recorrido no puede faltar la visita a la Piazza del Duomo, que debe ser el inicio y el fin de todo viaje a Florencia. La vista conjunta de la Catedral, el Campanile de Giotto y el Battistero di San Giovanni es, junto al Ponte Vecchio, la imagen más famosa de Florencia. Si la Piazza della Signoria es el centro civil de la ciudad, la Piazza del Duomo es el centro religioso y espiritual de Florencia.

     

    Como lugar curioso, en la esquina de la Via dei Calzaioli con la Plaza del Duomo se encuentra la Loggia del Bigallo, un pequeño soportal donde se exponía a los niños abandonados o desamparados. Fue construida por la Compagnia della Misericordia de Florencia, una de las cofradías más antiguas de la ciudad. En la plaza también se encuentra el Museo dell'Opera del Duomo, lugar donde se exponen, entre otras cosas, las esculturas originales que adornaban los edificios de la plaza.

     

    La citada Piazza della Signoria (Plaza de la Señoría) es la plaza más importante de Florencia. Está situada entre la Piazza del Duomo y el río Arno. Durante el Imperio Romano, la plaza contaba con una instalación termal. A principios de la Edad Media las termas desaparecieron y la plaza fue tomada paulatinamente por artesanos. Siempre ha estado muy unida al poder civil. En ella es posible descubrir el Palazzo Vecchio, el edificio más característico de la plaza. En su entrada se pueden admirar las esculturas de Adán y Eva, el David de Miguel Ángel (copia) y Hércules, en cuyos  soportales se encuentran diversas esculturas como El Rapto de las Sabinas o Perseo con la cabeza de Medusa; la Fuente de Neptuno; la Estatua ecuestre de Cosme I: Obra de Giambologna en 1594; o el Palacio Uguccioni y el Tribunal de las Mercancías. Esta plaza es además uno de los lugares con más vida de la ciudad.

     

    El Ponte Vecchio es a Florencia lo que el Coliseo es a Roma, y es que su imagen es la más conocida y representativa de la ciudad. El Ponte Vecchio es el símbolo del romanticismo que inunda toda Florencia. Los orígenes del "Puente Viejo" se remontan al año 1345 lo que le convierte en el puente de piedra más antiguo de Europa. En los siglos XV y XVI sus casas colgantes estuvieron ocupadas por carniceros y matarifes pero, cuando la corte se mudó al Palacio Pitti, Fernando I ordenó cerrar las tiendas por el mal olor. Desde entonces las tiendas han sido ocupadas por joyeros y orfebres. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Ponte Vecchio fue el único de los puentes de Florencia que no fue destruido por las tropas alemanas. Además de sus casas colgantes, si hay algo que caracterizó el puente durante años fue la cantidad de candados que eran colocados en éste como señal de amor.

     

     

    Catedral de Florencia

     

    La Catedral de Florencia, Santa María de las Flores, determina la silueta de la ciudad. La construcción de la catedral comenzó en 1296, más de dos siglos después que las catedrales de ciudades cercanas como Pisa o Lucca. La construcción del edificio duró 72 años y finalizó en 1368. El arquitecto fue Arnolfo di Cambio. Las dimensiones de la catedral la convierten en una de las iglesias más grandes de la cristiandad: 160 metros de longitud, 43 metros de anchura y 90 metros en su nave trasversal. La altura interior de la cúpula es de 100 metros. En ella se puede ver la tumba de Brunelleschi, descubierta a mediados del siglo XX. La cúpula fue construida por Filippo Brunelleschi casi un siglo después de la finalización de la catedral. Con 114 metros de altura y 45 metros de diámetro fue el mayor reto en la vida del arquitecto florentino, un reto que le llevó 14 años. La decoración interior de la cúpula corrió de la mano de Giorgio Vasari y Federico Zuccari. Las distintas escenas fueron pintadas entre 1568 y 1579 y representan el Juicio Final.

     

    El Campanile de Giotto es el esbelto campanario de la Catedral de Florencia. Está considerado uno de los más bellos de Italia gracias a su armonioso colorido y sus cuidadas proporciones. La torre posee un revestimiento de mármol blanco, verde y rojo similar al de la catedral. La construcción del Campanile comenzó en 1334 siguiendo los planos de Giotto que, desgraciadamente, no vería su obra terminada. Tras su muerte, Andrea Pisano continuó la obra que se dio por finalizada en el año 1359.  La parte inferior de la torre está decorada con 54 bajorrelieves y en la zona superior se extienden diversas hornacinas ocupadas por las estatuas de santos y profetas. Las estatuas que se conservan en el campanario son copias, pero las originales se pueden ver en el Museo dell'Opera del Duomo.

     

    Situado enfrente de la fachada de la catedral, el Battistero di San Giovanni está considerado como el edificio más antiguo de la Piazza del Duomo. Al igual que los otros edificios de la plaza, el Battistero cuenta con un revestimiento de mármol blanco y verde. Entrando en su interior, lo más sorprendente del Battistero es el mosaico bizantino de la cúpula. Sus colores dorados recuerdan a los de la Basílica de San Marcos en Venecia. En el interior también encontraréis la tumba del antipapa Juan XXIII. Su sepulcro fue diseñado por Donatello y su discípulo Michelozzo Michelozzi.

     

    De las tres puertas de acceso al Battistero, la más importante es "La Puerta del Paraíso", situada en la cara orientada a la Catedral. Lorenzo Ghiberti dedicó 26 años de trabajo (desde 1426 hasta 1452) para confeccionar el portal.

     

    Otra de las visitas obligadas es la Iglesia de Santa Croce es la iglesia franciscana más grande del mundo. Con 115 metros de longitud y 38 metros de anchura, en Florencia sólo es superada en tamaño por la Catedral. En sus capillas es posible ver frescos de artistas como Giotto, Brunelleschi o Donatello. La Plaza de Santa Croce, además de ser un lugar muy frecuentado por artistas callejeros, es el lugar elegido para desarrollar diversas actividades a lo largo del año.

     

    Algo que caracteriza a Santa Croce son las casi 300 tumbas que hay en la iglesia. En sus lápidas se pueden ver distintas fechas entre los siglos XIV y XIX.

     

    Si bien la Iglesia de Santa Croce es la sede de los franciscanos, desde 1221 la Iglesia de Santa María Novella es el templo principal de los dominicos en Florencia. El interior de la iglesia está cuidado hasta el último detalle y en sus paredes podréis admirar frescos que reflejan la vida cotidiana de Florencia en la alta Edad Media. Las dos obras más importante que alberga Santa María Novella son: La Trinidad (fresco de Masaccio pionero en usar perspectiva) y el Crucifijo de Brunelleschi (su única escultura en madera).

     

    La Plaza de Miguel Ángel es uno de los mejores miradores de Florencia. Desde su cima podréis contemplar la ciudad en todo su esplendor. Su visita también es muy recomendable.

     

    Gastronomía de Florencia

     

    La cocina de la Toscana está basada en platos tradicionales elaborados con productos de temporada de la región: aceite, verduras, embutido, quesos y pasta son algunos de los ingredientes. Los sabores son naturales y se prescinde de salsas y guarniciones pesadas.

     

    Algunos platos típicos de la cocina florentina serían: el bistecca alla fiorentina (chuletón de ternera poco pasado), la trippa alla fiorentina (tripas de cordero con salsa de tomate), el cinghiale in umido (jabalí con tomate) y el pollo al mattone (pollo asado aplastado con un ladrillo). Podéis acompañar todos estos platos con un Chianti, el vino típico de la toscana interior. Para finalizar la comida, nada mejor que tomar un cappuccino acompañado de un chupito de limoncello, uno de los licores italianos más conocidos.

     

    Además, y al igual que en Venecia, los helados en Florencia son un punto aparte.

     

    Viajes Timanfaya les invita a visitar sus instalaciones en Lanzarote o su página web www.viajestimanfaya.com

     

     

     

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