Actualizado: Mayo 21, 2012 - 7:16 pm .

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Sor Expedita: “El milagro es que las donaciones no han disminuido sino que han aumentado”

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Sor Expedita ha dedicado la mayor parte de su vida a ayudar a los más pobres

Sor Expedita ha dedicado la mayor parte de su vida a ayudar a los más pobres

La canaria Sor Expedita lleva desde el año 1996 ayudando a los demás en Sudán. El domingo 23 de octubre se celebra el Domund, el día de los misioneros

Lancelot Digital
Fotos: Kepa Herrero

-Este domingo 23 de octubre se celebra el Domund. ¿Qué significa realmente este día para ustedes, los misioneros?
-Se trata de un día muy especial porque es parte del mes en el que la Iglesia ayuda a todos los creyentes en Jesús a recordar la llamada esencial del discípulo de Cristo: que el don que uno ha recibido al conocerle y encontrarle tiene que compartirlo y anunciarlo. Nos encerramos en nuestras iglesias y se nos olvida que hay millones de personas que no conocen a Jesús. Nosotros, al ser creyentes, estamos llamados a compartir ese tesoro. Yo soy misionera pero yo he vivido mi fe y he encontrado a Jesús en Canarias. Ahora, puedo compartirlo con gente de las islas y se puede ser también misionero desde aquí, sin necesidad de desplazarse.

-Sin embargo, mucha gente considera que el Domund consiste sólo en recaudar dinero para las misiones.
-El Domund no sólo es la recolecta sino que está dividido en cuatro semanas. La primera se dedica a la oración porque sin ella no existe la misión ni la vida cristiana. Es el diálogo con Dios por todos los que sufren y por los misioneros que les ayudan. La segunda semana se centra en el sacrificio, algo que hoy resulta extraño porque todo el mundo parece querer divertirse y ser feliz. Consiste en pensar qué se puede ofrecer de mi bienestar. A veces podemos tener un día malo y pensar que no nos cuadran las cuentas pero debemos recordar que tenemos una familia, una cama, comida, mientras que hay gente que duerme bajo las estrellas, con frío y calor, que en todo el día se toma un té, que se acuesta con hambre y se levanta con hambre. Nosotros podemos ofrecer la rabia y el desaliento que sentimos por ellos.

-¿Pero esto realmente para qué vale, qué beneficios prácticos tiene para los que sufren?
-Yo he vivido en una zona de desierto muy grande, a 500 kilómetros de las hermanas más cercanas, en momentos de guerra. Llegaba gente en condiciones inhumanas y yo sentía una impotencia muy fuerte. Pero a la vez, sentía una serenidad inmensa y pienso que eso sólo puede venir del ofrecimiento y del sacrifico, de la oración de mucha gente. Esto lo he vivido yo y también las mujeres con las que he trabajado, que me han pedido que no nos olvidemos de ellos en la oración, que les recordemos y que denunciemos al mundo lo que están viendo para que se pare esta injusticia.

-¿En qué consisten las dos últimas semanas?
-La tercera es la de la solidaridad y en ella nos encontramos. Finalmente, la cuarta es la de las vocaciones porque es necesario que haya personas que escuchen esta llamada de Dios y que dejen los placeres de este mundo, aunque sigan disfrutando de la vida. Son personas que deciden dedicar toda su energía, su tiempo y todo lo que son a los demás, que se comparten gratuitamente. Una actitud que va en contra de la dinámica del mundo, que es la de seguir la máxima “yo te doy si tú me das”.

-Con la crisis ¿han disminuido las recaudaciones o los fieles siguen aportando y haciendo un esfuerzo para ayudar a los más desfavorecidos?
-Éste es otro milagro. La experiencia que he tenido hasta ahora es que las personas que nos han estado ayudando no han disminuido sino que han aumentado su aportación. Y no son personas ricas, sino que viven de un sueldo o una pensión, y destinan parte de lo que ganan cada mes a ayudar a la gente más pobre. Precisamente lo hacen porque saben que los más afectados por la crisis son ellos, los habitantes del sur del mundo, que ni se lo han guisado ni se lo han comido. En Occidente no hay hambre. Yo veo que hay higueras con higos, tuneras con tunos y almendros con almendras y muchos de estos frutos se caen y nadie los coge. Y esto me parte el corazón. Nos hemos acostumbrado a un nivel de vida alto en los últimos años y ahora nos cuesta mucho no tener ciertas cosas.

-¿Cómo decidió usted dejar su vida en el primer mundo y pasar a dedicarse a los demás?
-Cuando tenía 15 años me fijé en las guerras de la parte occidental de África y empecé a preguntarme por qué eso tenía que existir. Por qué a mí no me faltaba de nada y ellos no tenían ni para comer. Por qué yo era tan feliz y ellos tan infelices. Comencé a preguntarme qué podía hacer yo por ellos, qué sentido tenía vivir sin pensar ni preocuparme por ellos. Y ese pensamiento me fue acompañando mientras estudiaba y me fui interesando por las ONG laicas que se dedicaran a ayudar a estos pueblos. Más tarde, tras atravesar una crisis existencial, pregunté a Dios cuál era el proyecto que él había diseñado para mí y lo hice a través de la oración. Así empecé a descubrir que esa plenitud, esa alegría que yo buscaba la empezaba a sentir en contacto con Jesús. Terminé mi carrera de Magisterio pero yo ya quería ser monja y lo fui a los 23 años.

-¿Cuándo llegó a Sudán?
-En el año 1996, en plena guerra civil, llegué al norte del Sudán, donde se vivían las consecuencias de una guerra que realmente se batallaba en el sur. Nunca he tenido miedo de perder la vida porque el musulmán es bastante respetuoso con la mujer y más con la mujer consagrada. En más de un siglo, la Hermandad Comboniana no ha sufrido nunca un ataque.

-Sudán es un país muy pobre, donde sus habitantes sufren mucho. ¿Cuál es el papel que Dios desempeña en esta situación?
-Entre todos los dones que nos ha dado Dios uno ha sido el de la libertad. No nos ha hecho robots, somos capaces de razonar y discernir. Dios nos puede aconsejar para que optemos por el bien, por la justicia y la igualdad, pero no nos puede obligar. ¿Quiénes son las manos, los brazos y el corazón de Dios? Nosotros. Yo, en Sudán, soy un instrumento de Dios porque él actúa a través de nosotros.

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  1. pipa dice:

    Me parece muy elogiable lo de esta señora…no soy católigo pero si lo fuera lo sería sólo por esta gente..no por el Papa y su parafernalia que me parece vergonzoso

  2. Anónimo dice:

    asisti a un charla y me quede impresionada… hay que ver de las tonterias que nos quejamos

  3. perro dice:

    Es verdad,,,que vanidad la de mucha gente en esta isla..se creen el centro del mundo




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