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Islas verdes y caraduras

 

 

La Fundación César Manrique ha jugado hasta el último minuto en estas elecciones apostando claramente por el caballo del PSOE y, sobre todo, en contra de Coalición Canaria y todo a lo que huela a nacionalismo canario. Ahora sin venir mucho a cuento publicaba un comunicado de prensa para mostrar sus repulsa y rechazo a la Ley de Islas Verdes que se aprobó en el Parlamento de Canarias. La idea es seguir con el mensaje de que todo lo que hace CC es beneficiar el desarrollo de las islas pero en negativo. Hacer daño a Fernando Clavijo, actual presidente que muchos han valorado por aprobar leyes sin complejos en beneficio de la mayoría de los canarios.

 

La Ley de las Islas Verdes fue una petición de los cabildos de las llamadas islas occidentales que necesitaban cambiar su modelo de desarrollo para evitar el despoblamiento y la huida de los más jóvenes. Esas islas saben que o se les daba una salida complementaria a la actividad tradicional relacionada con el sector primario o no tenían futuro. Por eso, el socialista Anselmo Pestana, contraviniendo al populismo del PSOE se enfrentó a los suyos y defendió esa ley que aprobó el Parlamento de Canarias.


El PSOE y su demagogia

 

Que la Fundación César Manrique haya confundido su mensaje (o viceversa) con el del PSOE es legítimo. Incluso solicitar el voto indirectamente para esa formación no es desde nuestro punto de vista un desvergüenza. Lo es tratar de bobo al ciudadano, al votante. La FCM desde hace años ha cortado en la práctica el entendimiento con la primera institución de la isla porque no estaba uno de los suyos. Ha intentado boicotear desde el minuto uno el centenario institucional de Manrique organizado por el Cabildo de Lanzarote porque el presidente era Pedro San Ginés que no le ha bailado el agua. Ha marginado a todas aquellas personas colaboradoras y amigos del artista porque se prestaron a ayudar al Cabildo en su centenario al entender que era lógico y legítimo que se hiciera un sentido homenaje al artista en representación de todo el pueblo de Lanzarote.

 

La FCM ha adoptado una actitud retadora y ha condicionado estas elecciones como nadie. El tiempo dirá, pero va a costar muchos coser lo descosido por el sectarismo de algunos directivos de la Fundación. Lo peor que puede ocurrir en sociedad es dividirla en dos. Y eso ha conseguido la institución que muchos querrían admirar y no lo pueden hacer porque no lo sienten.