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Colegio Arenas

La demagogia de Marcos

 

A Marcos Hernández, diputado del PSOE en Parlamento de Canarias, le preocupa ahora mucho (muchísimo) la unidad de radioterapia en Lanzarote, una vieja reivindicación de Afol, la Asociación de Enfermos Oncohematológicos. El diputado lanzaroteño ha logrado que Afol intervenga en la comisión de Sanidad del próximo martes, comparecencia (como no) que apoyan todos los partidos. Marcos Hernández es portavoz de la Comisión de Sanidad del Parlamento de Canarias de su partido. Hasta ahora, que se sepa, oiga, nunca se había preocupado y ocupado de la unidad de radioterapia en Lanzarote. Tendría más credibilidad su “preocupación” si hubier sido hace cinco meses, cuando el socialista José Morera era el consejero de Sanidad del Gobierno de Canarias. El mismo que vino ufano a Lanzarote a prometer la segunda ambulancia medicalizada y otras mejoras que todavía esperan en la gaveta. Nada dice el diputado socialista de que existe un informe de la época del anterior consejero de Sanidad desaconsejando la instalación de la unidad de radioterapia en Lanzarote no sólo por los costes sino por la dudosa eficacia. Y es que, da un poquito de pena la falta de seriedad de los partidos cuando pasan del gobierno a la oposición. Lo peor es que ellos creen que cuanta más demagogia, mejor.

 

No buscan justicia sino culpables

 

Sin duda, el tema de la unidad de radioterapia para Lanzarote es un asunto complejo y tiene muchas aristas. Aristas que los partidos que están en la oposición obvian porque lo que les interesa no es tanto buscar justicia sino culpables. No les interesa en el fondo que la unidad de radioterapia se instale en Lanzarote como pidió una parte de la población en su día. Lo que realmente les interesa es que el gobierno, en este caso de CC, se vea en la tesitura de mentir diciendo que sí se va a instalar ya la unidad de radioterapia o que digan que no para que Lanzarote le caiga encima. Y es que, lo que se busca es que la opinión pública crea que el Gobierno de Canarias no tiene sensibilidad con los pacientes de cáncer. Y claro, como nadie quiere quedar mal, pues todos a contar mentiras. A pocos les interesa la verdad y menos si la verdad te mata un buen titular de prensa. Por eso, todo el mundo apunta alto a sabiendas de que da lo mismo, porque la solución es a largo plazo y no a corto como piden.

 

La realidad de una injusticia

 

La verdad es que se están produciendo situaciones de verdadera indignidad contra los enfermos de cáncer, los cuales no sólo tienen que cargar con una dolorosa enfermedad, sinosufrir los embates de los tratamientos agresivos trasladándose a Gran Canaria y regresando el mismo día en condiciones en ocasiones realmente lamentables. Eso es lo primero que se tendría que resolver aliviando el “tránsito” a los pacientes que acuden semanalmente al Doctor Negrin para recibir radioterapia y luego, a medio plazo, que se instale y se dote a la unidad de radioterapia de los medios de personal necesarios. La lucha de Afol es justa desde el punto de vista humano. Han conseguido que la sociedad lanzaroteña visualice un problema oculto o poco conocido hasta hace unos meses. Han logrado que la común insensibilidad de las autoridades se haya convertido, al menos, en preocupación. Pero nos gusta ser serios en nuestras opiniones en temas complejos. La realidad que nos cuentan los especialistas de la Sanidad, los propios médicos de Lanzarote, es bien distinta. La mayoría reconocen “off the record” que la instalación de una unidad de radioterapia en Lanzarote es muy complicada en estos momentos, que tiene que ser una reinvindicación a medio plazo. Que a corto consideran más necesarios, que una unidad de tratamiento de radioterapia, contar con especialistas en urología, en digestivo o con un anatomopatólogo. Antes creen necesarios especialistas que prevengan el cáncer o lo cojan a tiempo que una unidad de radioterapia que entraña muchos problemas para su instalación a corto plazo. Como señalan también que se tendría que exigir ya un protocolo de traslado a los enfermos de cáncer mientras se instale la unidad de radioterapia, tres o cuatro años, como mínimo; especialistas en pediatría que puedan detectar embrionariamente un cáncer de útero; o reforzar los servicios de especialistas para disminuir las listas de espera . En sanidad y en salud, las necesidades siempre son infinitas y los medios limitados. La gestión de la eficiencia con los medios reales es lo que hay que perseguir.