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Cuidado con Marruecos

 

 

 

El Gobierno de Canarias, y de España, deben estar vigilante y atentos para evitar que se consolide la ambición marroquí de expandir sus fronteras apoderándose de las aguas próximas a Canarias.

 

El jaque del Parlamento marroquí al ampliar, de facto, sus fronteras marítimas, viene a corroborar lo que ya sospechábamos, Marruecos está ansioso por expandir estas fronteras, tanto terrestres como marítimas. Si salieran adelante esas leyes en el Parlamento marroquí, dónde se están debatiendo, España, y claro está, Canarias, perdería presencia pesquera, quedándose tan solo con las aguas de su litoral, con las catorce millas que le corresponden. Las aguas actualmente internacionales pasarían a ser marroquíes.

 

Y es que la decisión unilateral de los vecinos marroquíes repercute directamente a Canarias, ya que quedará dentro de la nueva zona delimitada por parte del país africano como aguas marroquíes. Aprovechando la incertidumbre política del país, igual que hicieran cuando ocuparon el Sáhara Occidental en los últimos días de vida de Franco, Marruecos ha roto un pacto diplomático no escrito.

 

Este golpe en el tablero no está hecho a la ligera. Las 350 millas a las que aspiran ampliar su frontera pueden llevarlos a reclarmar también los recursos naturales que hay en el monte submarino Tropic, que alberga las mayores reservas conocidas de minerales como el telurio o el cobalto, claves en la revolución verde que está por venir, ya que son fundamentales para la fabricación de coches eléctricos o paneles solares.

 

El Gobierno de España tiene que estar muy atento porque de esta manera, Marruecos se apodera también de las aguas de Sahara, que no son marroquíes. De hecho, para la ONU, el Sáhara Occidental es un territorio en proceso de descolonización desde 1960, aún siendo provincia española. Quince años más tarde, en 1975, Marruecos lo ocupó aprovechando el fallecimiento de Franco y, desde entonces, lo considera parte de su país. Sin embargo, las Naciones Unidas no reconocen este territorio como marroquí.

 

La clave del problema está en que, ahora, desde Rabat se negocia expandiendo también las aguas del Sáhara Occidental, que no le pertenecen y, por lo tanto, no tienen ningún derecho sobre ellas.

 

Todo esto no tendría ningún efecto, por mucho que Marruecos lo pretenda, si la otra potencia, que es España, no la reconoce. Lo que toca es denunciar la situación ante los organismos internacionales para que se pronuncien y corten por lo sano con las ansias expansionistas de Marruecos.

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