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Un pasaporte necesario

 

  • Lancelot Digital
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    No hay debate, ni medio de comunicación que no esté hablando del pasaporte vírico de la Covid-19 en estos días y es que la Unión Europea pretende que esté listo y activo en el plazo de tres meses, justo a punto para la temporada de verano.

     

    En torno al mismo se ha generado una cierta polémica ya que hay quien asegura que es discriminatorio ya que no todo el mundo lo tendrá, algo que los profesionales del sector descartan recordando que no se va a impedir a nadie viajar, quienes no estén en posesión del pasaporte vírico podrán hacerlo, pero cumpliendo las restricciones que exija cada país, esto es llevar consigo un PCR negativo o cumplir la cuarentena impuesta por el mismo. El documento justamente sirve para eximir de esos incómodos trámites a quienes ya estén vacunados o hayan superado la enfermedad

     

    Además, este documento es, según los economistas, imprescindible para reflotar el turismo tras un año totalmente en blanco y, especialmente, para islas como Lanzarote que dependen en un 90 por ciento prácticamente de la actividad turística. Lanzarote no puede resistir otro cero turístico como el vivido en el verano de 2020 y es preciso activar todas las herramientas necesarias para impedirlo.

     

    Y es que son muchos los expertos que apuntan a que los viajes de ocio son un derecho real de las clases medias y altas de las economías desarrolladas y, precisamente por esto, debería ser prioritaria la apertura de las fronteras europeas. Viajar, algo que era considerado un lujo hace apenas un siglo, se ha convertido en parte de las vidas de la mayoría de los ciudadanos. Una necesidad real, y apuntan, además, que, en cuanto se ponga en marcha el documento, la ciudadanía lo pedirá en masa ya que están ávidos y deseosos de volver a viajar por todo el mundo cuando antes.

     

    La otra pata necesaria en esta mesa aún tambaleante es la necesaria recuperación el ritmo de vacunación, ya que es la clave para que este documento funcione, que haya suficiente gente vacunada como para usarlo y que en los destinos receptores, al menos el 70 por ciento de la población, también lo esté para evitar la posibilidad de nuevas olas en esta interminable pandemia.

     

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