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Gritos, destrozos y basura volando, la realidad de la casa “okupada” de Carlos Sáenz Infante

Los vecinos están desesperados y piden ayuda a las fuerzas de seguridad y a la justicia para que acaben con esta situación que definen de “surrealista”

 

  • Lancelot Digital
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    Desesperado, así es como está José Martín Cabrera, gestor de una vivienda de alquiler vacacional situada en la calle Carlos Sáenz Infante, situada frente al número 25, una vivienda que, como su propia familia ya denunció ha sido ocupada por un grupo de hombres que no dejan de molestar al vecindario y de causar destrozos.

     

     

     

    Esta semana la situación ya rebasó todos los límites. José lo cuenta con una mezcla de impotencia y frustración, ya que ve que su negocio se deteriora por minutos y nadie hace nada.

     

     

    Los destrozos de la vivienda ocupada, cuyos propietarios fallecieron, son constantes. El miércoles pasado sin ir más lejos se oían gritos, golpes, ruidos y destrozaron las puertas de la casa, pero el sábado fue ya la gota que colmó el vaso para este emprendedor que ve como su negocio se va a pique. “Teníamos la casa alquilada a una pareja con dos niños pequeños y de madrugada empezaron a hacer de las suyas, comenzaron a aporrear las paredes, a tirar basura a mi casa y botellas, y claro ellos se asustaron mucho y llamaron a la central de alquiler vacacional para que llamaran a la Policía, estuvieron por allí, pero no hicieron nada”, señala, apuntando que lo de tirar basura, botellas de cerveza y de whisky a los inmuebles vecinos es una constante. “Pero, ¿qué vamos a hacer? Recoger y limpiar, esta gente ya nos da miedo”.

     

    Martín Cabrera explica que, por supuesto, devolvió a sus inquilinos el dinero pagado y les añadió 200 euros por las molestias ocasionadas y ha tenido que anular todas las reservas que tenía para este mes. “Yo he arreglado esta casa, limpié la fachada de la casa ocupada para que el conjunto tuviera un buen aspecto, me he dado de alta como autónomo, he pagado la licencia vacacional… lo he hecho todo bien, pero al parecer no tengo derecho a que me defiendan a mí, y a ellos la Ley no les hace nada”, señala. “El mismo sábado, que yo lo vi, le tiraron una silla a un policía nacional y éste lo esquivó porque tuvo reflejos que si no le hubiera hecho daño, al que lo hizo se lo llevaron esposado, pero los demás siguen ahí, montando follón a diario”.

     

    José y su familia están agotados. “La situación en surrealista. Me encuentro desamparado por las leyes, piensas que la justicia te va a defender, porque tienes razón, porque tú lo has hecho bien, pero nadie hace nada. No es justo”, señala. "Los niños del barrio tienen miedo y ya salen lo mínimo. Mi hija que iba a la casa a ver la tele con las amigas y a pasar la tarde cuando no estaba ocupada, ya no se atreve a hacerlo. Esto no tiene sentido". 

     

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