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El dilema de las redes sociales

 

 

El nuevo documental de Netflix no ha dejado indiferente a la crítica por su particular visión de la realidad 

 

  • Guillermo Uruñuela
  • Cedida
  •  

    Ha llegado con la fuerza que se le presuponía. Y era necesario. Particularmente no sé cómo ni dónde encasillar este documental de Netflix "El dilema de las redes sociales (The social dilema)". Quizá su naturaleza le ubique a medio camino entre el reportaje periodístico y la ficción más pura del largometraje. Uno no sabe dónde empieza uno y termina el otro. Pero quizá esa sea una de las claves sociales que nos encasillan en un mundo tecnológico que genera algo de miedo.

     

    Seguramente la falta de preparación de los usuarios, o de conocimiento, que viene a ser lo mismo en este caso, nos preocupe en el mismo momento en el que nos planteamos las cosas. Cuando activamos el piloto automático no llegamos a realizarnos ninguna pregunta de más que conlleve una incomodidad a nuestro confortable día a día.

     

    El documental cuenta con el testimonio de algunos de los especialistas que han creado este monstruo y que, en cierta manera, se arrepienten de ello. De los dos mil millones de personas que están influenciados por las redes y el uso de internet no todos cuentan con la misma preparación para consumir un producto tan inmenso como variado. 

     

    Hablan de formación y deformación. De la distopía. De un mundo futuro en el cual todas estas herramientas son necesarias, directamente para vivir, aunque sea una aseveración dura. Destacan todas aquellas ventajas que en su día les animaron a seguir creando aparatos más inteligentes pero todos coinciden en que la moneda tiene dos caras y, una de ellas, está empezando a caer boca arriba más de la cuenta sin que ellos mismos se hubiesen planteado esta posibilidad. 

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