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Casi se mata al caer en un cauce de un barranco en Teguise

El joven de 19 años tuvo que ser trasladado al Negrín y ha tenido que ser operado dos veces 

 

  • Lancelot Digital
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    Un joven de 19 años y natural de Nazaret, Mario M., tuvo que ser trasladado de urgencias al Hospital Doctor Negrín en la capital grancanaria, tras sufrir una aparatosa caída en el cauce de un barranco en Teguise. 

     

    Al parecer y según relatan los familiares de la victima, el chico ha perdido varias piezas dentales y se fracturó la mandíbula en tres partes, debido al terrible golpe. Ha tenido que ser operado dos veces y el postoperatorio está siendo muy doloroso, según relatan. 

     

    Los hechos ocurrieron el pasado 6 de enero cuando Mario y su cuñado estaban en La Villa tomando algo y recomendado por su padre para que no cogieron coche, hicieron el camino entre un pueblo y otro, poco más de 3 kilómetros, a pie. 

     

     

     

    Pasada la gasolinera Cepsa de Teguise, el chico perdió pie y cayó a un paso del barranco por debajo de la carretera, el cual no pudieron ver por la gran cantidad de aulagas y otras plantas salvajes que tapaban la parte de arriba. 

     

    En la brutal caída, este vecino de Nazaret, se llevó la mayor parte del golpe en la cara, perdiendo varias piezas dentales y fracturándose la mandíbula en tres partes. 

     

     

    Esa misma noche Mario fue hospitalizado en el José Molina Orosa informándole los profesionales sanitarios que el día siguiente sería trasladado al Doctor Negrín, en Las Palmas, en una avioneta medicalizada. Pero llegado el día, finalmente llegó a la isla vecina en un avión comercial y sin asistencia médica, perdiendo mucha sangre por el camino. 

     

    Al parecer el chico tuvo que viajar con otros pasajeros, lleno de sangre, no solo en la cara sino en la ropa, siendo un viaje muy incómodo a la vez que poco higiénico.

     


    Así viajo el joven de Lanzarote a Las Palmas en un avión comercial

     

    "Que se vea como lo mandaron en un vuelo comercial sin asistencia médica, que se podía ahogar con su propia sangre y para colmo le quitaron ese collarín porque decían que no lo podía sacar del hospital, cuando lo primero que dicen en cursos de socorristas y emergencias; es que no quiten un collarín".

     

    La familia está desespera al ver al joven sufrir y no entienden cómo ese paso de agua está sin señalizar o al menos no está a la vista. Además, se quejan de que el joven tuviera que llegar a Gran Canaria en un avión comercial, en lugar de en la avioneta usada para los enfermos ingresados. 

     

    Su padre se queja de que les recomendó a los chicos que volvieran a Nazaret esa noche de Reyes, caminando ya que era un trayecto corto y así evitar alguna desgracia con el coche, pero por evitar un accidente, al final tuvieron otro. 

     

     

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