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  2019, año de promesas  

 

Comienza 2019 y se aproxima la que será una campaña electoral muy reñida y en la que volverán a cobrar protagonismo los grandes temas que preocupan a los lanzaroteños. Los planes generales que todos prometen sacar adelante y que, año tras año, todos los partidos, salvo Coalición Canaria y el Partido Popular que realmente han intentado aprobarlos sin éxito en más de una ocasión, acaban guardando en la gaveta por un motivo o por otro. Porque si algo se ha hecho evidente en las últimas décadas en la isla es la falta de acuerdo entre las fuerzas políticas para hacer realidad esas grandes cuestiones que lastran la evolución y el futuro de Lanzarote. Y los ciudadanos lo saben. Saben que ahora vienen unas semanas en que todo serán promesas y, un poco más tarde, cuando las cartas estén repartidas y nadie necesite el voto de nadie, si te he visto no me acuerdo. Una vez más.

 

Normal que la gente esté cansada de la política si, al final, relacionan promesas políticas con mentiras eternas. Esta campaña que está a punto de comenzar será especialmente reñida, sobre todo entre CC y Psoe, a pesar de que, en principio, CC parte con una cierta ventaja al Cabildo y al Parlamento. Mucho más complicado será Arrecife en la que, con la presencia de Astrid Pérez, como candidata al Ayuntamiento capitalino, los votos pueden estar mucho más repartidos. La capital de Lanzarote parece estar peor que nunca y sus vecinos, agotados de que la ciudad se caiga poco a poco no sólo físicamente sino moralmente. Tanto ha sido el deterioro institucional, que ni los propios socialistas, que le plantean unas Primarias a Eva de Anta, parecen satisfechos de su paso por la Alcaldía. En esta campaña, además, al PP además se le complican las cosas, ya que les están saliendo competidores por todos lados. Si no tenían bastante con que los de Ciudadanos les robaran votos por el centro, ahora surge el fenómeno de Vox para restarles votos por la derecha. Los votantes conservadores tienen cada vez un espectro más amplio dónde elegir, mientras que entre la Izquierda, ven como en Podemos cambian las caras y el partido, a nivel insular y nacional, pierde sus aparentes fortalezas.

 

El mayo llegará la hora de la verdad y todos los candidatos a ostentar puestos públicos se verán las caras con la ciudadanía. El principal temor es que, una vez más, ésta les castigue con su arma más poderosa, la que demuestra el hartazgo que sienten, la abstención. Y es que las promesas, de tanto repetirse y no llevarse a la práctica, se desgastan.  Lo que está claro es que la “democratización” de las instituciones con la mayor presencia de partidos políticos no ha beneficiado la gobernanza en España, por el contrario, hemos ido a peor.