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El talento sin trabajo es simplemente una habilidad

Andrés Martinón

 

Uno de los jugadores más talentosos de la historia del tenis fue producto de un padre obsesivo que construyó una cancha en la parte trasera de su casa. Modificó una máquina lanza-bolas hasta denominarla Dragón, que le lanzaba al niño de 8 años 2.500 bolas al día. Este campeón se llama André Agassi y cuenta con 8 títulos de Grand Slam.

 

El mejor y más talentoso guitarrista de todos los tiempos dejó la escuela a los nueve años, cuando apenas sabía leer y escribir. Su padre, un mediocre cantante y guitarrista flamenco, quería que tocara la guitarra para que acompañara al hermano mayor, que era el que cantaba y el que podía ganar más dinero. Trabajó y ensayó tanto el niño que se dice que el estirón lo dio tocando la guitarra y que sus huesos se adaptaron al mástil del instrumento. El genio llevaba por nombre Paco de Lucía.

 

Picasso era el hijo de un pintor y profesor de dibujo. A los 13 años dominaba tanto la técnica que en su ingreso en la Real Academia de San Fernando realizó un cuadro, 'Primera Comunión', que es considerado ya una obra maestra. Una vez el artista malagueño supo que manejaba con precisión y de forma inmejorable la ortodoxia, empezó a dibujar lo que le dio la gana; sin ataduras ni normas. El resto es historia del arte con letras mayúsculas.

 

Cuento todo esto porque oigo muchas veces expresiones que restan mérito a los más grandes de sus respectivas disciplinas. Y es que decir que alguien tiene talento es como minimizar y obviar todo el camino y el aprendizaje durante una vida que le ha permitido destacar sobre el resto.

 

Expresiones como tiene un talento innato o ha nacido para tal cuestión es una afirmación carente de todo rigor científico. La evolución del ser humano ha recorrido desde la época de los homínidos entre 5 y 7 millones de años y la supervivencia no creo que dependiera de meter más goles o tocar mejor el piano.

 

Los grandes talentos de la historia de la humanidad fueron personas que, ante una gran habilidad para una determinada disciplina, sumaron una enorme dedicación. Entregaron su vida, su tiempo y en algunas ocasiones perdieron el matrimonio, se alejaron de los hijos o, simplemente, se centraron intensamente en una materia y desconocieron otras. Por ello, considero que el talento sin trabajo es simplemente una habilidad.

 

Yo prefiero pensar que los grandes genios, y grandes talentos, fueron producto de una mente dominada por la pasión y por la ilusión. Eso hace lo más difícil, que es trabajar sin sentir que trabajas.

 

 

Me quedo con lo que en su día dijo Albert Einstein: “No tengo ningún talento especial. Sólo soy apasionadamente curioso”.

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