Aeropuerto Manrique
Por Alex Solar
Hace ya un año por estas fechas, el Cabildo de Lanzarote a través de la Consejera Ariagona González propuso el cambio de nombre del Aeropuerto de Lanzarote por el de “Aeropuerto César Manrique- Lanzarote”. La justificación de esta iniciativa era defender la herencia del artista, “fundamental para entender Lanzarote”, en palabras de la misma consejera socialista. Agregaba también que de esta manera César se convertía “en altavoz para defender un mensaje vital”, cual es la conservación del territorio.
A 26 años de su muerte, el artista que, en acertadas palabras de Antonio Coll, “está en el ADN de Lanzarote” , sigue el debate acerca de este postrer homenaje que la máxima institución de gobierno ha querido proponerle a AENA, iniciativa que ha llegado hasta el Senado recibiendo el freno del PP, que da la razón al ex ente público (ahora sociedad mercantil estatal que cotiza en bolsa) obligándonos pasar por ventanilla a pagarlo.
Ante los cambios en la dirección en el aeropuerto conejero, algunos han creído oportuno recordar esta aspiración, para que la tenga en cuenta el próximo director, Juan Carlos Peg, que iniciará sus funciones en noviembre de de este año. Y que se encontrará sobre la mesa ésta, entre otras, peticiones que atender, como las facilidades de aparcamiento para los trabajadores del aeropuerto de las contratas de AENA, algo a mi parecer inviable puesto que la concesión de los aparcamientos es una explotación más del negocio aeroportuario que se defiende con uñas, dientes y letrados sin reparar en gastos de contenciosos con quienes se pongan por delante. El nuevo Director de estas instalaciones, pese a su juventud, posee una larga trayectoria como ingeniero jefe de departamentos clave en el funcionamiento de Guacimeta, y conoce su aeropuerto como la palma de su mano. Pero también le va aparejado en el cargo y sueldo asumir plenamente el papel que la sociedad lanzaroteña ha asignado siempre al que tiene las llaves de la puerta de su isla. Un rol político, de primerísima importancia, en el que el Director de AENA ha de conciliar los intereses de su gran empresa, una de las más importantes y estratégicas del país, con los de una amplia red de intereses políticos, económicos y culturales propios de Lanzarote. Hay que decir que no todos sus predecesores han tenido suerte en ello, por el contrario, algunas de sus actuaciones han provocado enfrentamientos de todo tipo con la administración local, con la Fundación Manrique (por diversos asuntos que por su variedad y amplitud no mencionaré), incluso con artistas locales y con partidos políticos, sindicatos y organizaciones de todo tipo (grupos ecologistas, León Fajardo, el caso Haidar) sin olvidar a la prensa insular que ha mantenido al aeropuerto en grupos su punto de mira todo el tiempo y no le ha ahorrado críticas, merecidas e inmerecidas, todo sea dicho.

Puede que haya quienes piensen que el tema del cambio de nombre es un asunto menor o baladí y que habría que dejarlo como está. Ningún cambio de nombre es poca cosa, y hay pruebas de ello en el mismo Lanzarote como ha ocurrido con el Teatro Insular y algunas calles de la capital. Observen la que se ha armado por el cambio de nombre en Macedonia, al que se oponen los nacionalistas griegos. Pero los cambios hay que afrontarlos y cuando es un asunto “político”, con mayor razón.
Hace casi exactamente un año, el escritor y periodista de origen canario Juan Cruz Ruiz, escribía un artículo en la prensa del archipiélago diciendo que “el aeropuerto de Lanzarote siempre fue César Manrique” y recordando la presencia de su mano en ese lugar que decoró con su arte. Y en el que pese a los destrozos y el desprecio sufrido a su obra en la infausta remodelación de la antigua terminal( T2 ) hace unos años (otro motivo de agravio con la FCM), aún perdura el testimonio de su genio en el mural y algunos cuadros.
No reconocer ni facilitar este cambio de nombre como homenaje a la figura de Manrique sería, a mi modesto entender, todo un error, “un inmenso error” como dijo el dictador Franco sobre la irresistible ascensión de Suárez, que en tributo a su memoria da su nombre al principal aeropuerto de España. Estoy de acuerdo, y pienso que somos muchos, con Cruz Ruiz cuando dice que nuestro aeropuerto conejero “no tiene mejor nombre, nunca tendrá un nombre mejor que el del artista que recreó Lanzarote para el mundo”.