An Englishman in…

Juan Manuel Pardellas
Sting compuso An Englishman in New York tras conocer en 1986 a Quentin Crisp, escritor, modelo, actor británico icono gay de los años 70, quien le contó cómo había sido su pasado homosexual en una Inglaterra homofóbica. “Un caballero andará, pero nunca corre”, “Si los modales hacen al hombre, como alguien dijo, entonces él es el héroe del día”…
Y precisamente me quedo en esa estrofa donde el ex de Police habla de modales, saber estar, contención,… Hace muchos años que conozco a este hombre. Ni viste traje negro, bombín y paraguas, ni dice primero su apellido antes que su nombre, pero en sus gestos adivinas que es un auténtico gentelman.
Lleva años, muchos años, entre nosotros, digamos que los suficientes para conocernos bien, como para tener un criterio poco borroso de lo que somos como sociedad. Es un entusiasta de la política, más de la nacional e internacional que de la local, pero conoce los nombres de al menos medio centenar de políticos, empresarios y líderes sociales canarios con los que se ha armado una composición de lo que somos como sociedad.
Este Englishman está convencido que en muchas ventanillas de la administración pública lo tratan peor que si yo fuera en vez de él, simplemente porque es extranjero. Cuando le digo que no me lo creo, que no puede ser, me comenta el caso de un trámite, de algo simple que podría hacer un funcionario esa misma mañana y que ha tardado tres meses en resolver. O cuando lo hacen ir una y otra vez porque cada vez que se presenta en la misma ventanilla la misma persona le pide papeles distintos. A veces ha adoptado la actitud de un tonto que casi no habla español (cuando lo domina tan a la perfección que parte de su trabajo es de traductor), para ver si así al otro lado del mostrador el servidor público se apiada de él, pero ni así.
Y eso me recordó una de esas noches que a veces acudimos con urgencia, de madrugada, a un centro de salud, al más cercano (haciendo caso a las recomendaciones de no colapsar los grandes hospitales), donde vi una señal en siete idiomas (español, inglés, francés, alemán, ruso, chino, hasta árabe) en las que se decía “Si no habla español, venga acompañado de un traductor”. Imaginen la escena de alguien que se siente tan mal como para ir a urgencias en mitad de la noche y su principal preocupación deba ser buscar un traductor antes que curar su dolencia…
También cree que Cifuentes no debe dimitir, que en Cataluña debería celebrarse un referéndum con todas las de la ley y que el Brexit es una buena solución para desprenderse de una sanguijuela continental, según él, llamada al fracaso.
Y adora los guachinches, el futbol, una buena charla, ser muy amigo de sus amigos. En cierto modo, efectivamente es un Englishman en una Nueva York muy particular, un extranjero legal en una isla que no es Manhattan.