Bienaventurados los ricos
Por Alex Solar
El ascenso de la ultraderecha en países del ámbito latinoamericano ha encumbrado a líderes como Bolsonaro, en Brasil y en Chile el regreso de Sebastián Piñera al gobierno también participa de auge de las iglesias evangelistas. Tampoco es ajena a este proceso de derechización del subcontinente americano la influencia de Estados Unidos, quecuando su interés estaba concentrado en las guerras de Medio Oriente permitió que las fuerzas progresistas ganaran terreno en esos países y que esos gobiernos buscaran al socio más temido por los americanos, es decir China.
Con Trump en el poder, se ha iniciado una era global de derechización y para ello ha contado con su peón Steve Bannon al frente de su organización TheMovement, que pretende conseguir una mayoría de euroescépticos en Bruselas y debilitar así la democracia europea.
El retroceso de la izquierda podría deberse a que ha renunciado al trabajo de base, ocupada en establecer alianzas estratégicas contra natura por cálculos electorales, como sucede en España. Pero aquí aún no ha entrado en escena ese factor que ha encumbrado a Bolsonaro, constituido por los evangélicos activos en las instituciones políticas, como se puede apreciar en reportajes como el emitido recientemente en la televisión pública titulado “El soldado de Dios”, refiriéndose al líder brasileño, que aparece en su “conversión” cristiana bautizándose con un pastor evangélico que lo ha sumergido en las aguas de la renovación brasileña, que pretende implantar un gobierno de corte autoritario y que entre otras cosas favorecerá la deforestación de amplias áreas de la selva por el trust maderero que apoya al nuevo presidente.
La Iglesia Católica ha ido perdiendo terreno a marchas forzadas ante el empuje de estas iglesias y sectas autodenominadas “cristianas”, por las mismas razones que ha perdido adeptos la izquierda latinoamericana. Una vez liquidada la “teología de la liberación” por el papa Woytila, ha surgido la “teología de la prosperidad” impulsada por los estas iglesias , que renuncia a la pobreza predicada por Cristo en el Sermón de la Montaña y proclama que la riqueza es un fin en sí loable y que recibe siempre la bendición de Dios.
La ideología y modos de actuar de estos grupos controlados por los omnipresentes evangélicos americanos, les hacen ir por el mundo como los antiguos misioneros católicos en busca de conversos en los más apartados rincones del mundo, como se ha visto en el caso del predicador asesinado por miembros de una tribu que habita en una isla de la India. Sus dirigentes son gentes de clase media que lideran a sectores populares formados mayoritariamente por inmigrantes ecuatorianos, colombianos, venezolanos y dominicanos. Son contrarios al aborto y muy activos en este sentido. Supe del caso de una mujer que , habiendo tenido que sufrir el fallecimiento de un hijo de corta edad por malformaciones incurables, se empeñó en concebir uno nuevo, a sabiendas de que también estaba condenado. Tampoco son demasiado tolerantes con la homosexualidad y se manifiestan absolutamente contrarios al matrimonio entre personas del mismo sexo.Cualquier avance en la igualdad de sexos o de aceptación de la homosexualidad es rotulada como “ideología de género”, que es combatida con lemas como “Con mis hijos no te metas”.El inquietante ascenso de estos grupos evangélicos y su incursión en la política estáalentando nuevas formas de populismo de derechas. La bancada evangélica brasileña que apoya a Bolsonaro no solo ha frustrado las aspiraciones de la población LGTB sino que su influencia se extiende a actividades culturales. En Paraguay y Colombia cierran exposiciones de arte, han prohibido libros que abordan temas sexuales y en este último país han luchado contra los acuerdos de paz con las FARC.
El discurso religioso tiene bases emocionales que los políticos, es el caso de Piñera, han sabido explotar porque sirve a sus propios fines.