Coincidencias con Plus Ultra al fondo

Francisco Pomares
El Mundo publicó ayer una suerte de suelto recopilatorio de las cosas que se han dicho por parte de los encausados en la trama Koldo, sobre el expresidente Rodríguez Zapatero. En la noticia, destaca por proximidad destaca una conversación que Aldama asegura haber mantenido con Ángel Víctor Torres, en la que este le habría pedido que intermedie para que Plus Ultra se ocupe del transporte de mascarillas a Canarias desde China, algo que Aldama no hizo –habría sido bastante raro: estaba a sueldo de Air Europa- pero al final sí ocurrió, quizá porque era conveniente que ocurriera para justificar su utilidad social y despejar los motivos del rescate. Las declaraciones de Abalos, Koldo y Aldama (que no es en absoluto imprescindible creerse) apuntan todas a que Zapatero presionó a Sánchez para conseguir el rescate de la aerolínea por 43 millones, y cobró diez millones de euros por hacerlo. Koldo va más lejos aún, al asegurar que el dinero por la gestión se le habría pagado en una cuenta de Panamá, y Aldama recuerda que él intervino en la preparación de la frustrada visita a España de Delcy Rodríguez, actual dictadora encargada de Venezuela, cuando esta llegó a Barajas cargada de maletas y se reunió con Abalos y Koldo siguiendo instrucciones de Sánchez, a pesar de la orden europea que prohibía su paso por territorio comunitario. Aldama también ha dicho ya en varias ocasiones que Zapatero le pidió viajar con él en su avión privado, para ir a Santo Domingo… Es difícil saber cuáles de estas cosas son ciertas y cuales pura tinta de calamar del trío de los Panchos que ahora no para de cantar. Pero tiene uno la impresión de que en lo que se cuenta por ellos hay demasiadas coincidencias que nadie se toma la molestia de negar. Resulta sospechoso ese silencio, como también lo es también que Zapatero se reuniera en secreto en un descampado con el dueño de Plus Ultra, apenas dos días antes de su detención. Me pregunto si toda esta cadena de acontecimientos poco claros, ante los que ninguno de los citados –Zapatero, Torres, Sánchez- se pregunta ni responde, ni aclara nada., no son suficiente como para desconfiar de todo lo que haya tenido que ver con Plus Ultra, esa aerolínea vinculada a capital bolivariano, a la que Torres dediucó tantos piropos cuando abrieron “la primera ruta comercial entre Pekin y Gran Canaria”. El entrecomillado no es mnío. Es de Torres
Cada vez que les dejan, Aldama, Ábalos y Koldo corean coordinadamente la existencia de comisiones millonarias de ZP en el rescate de Plus Ultra y en negocios petroleros en Venezuela. Y nadie abre el pico ni para defenderse. Sin duda, hay un punto en que la prudencia deja de ser sensata y se convierte en sospechosa. Con Plus Ultra, ese punto se cruzó hace tiempo. Las últimas informaciones publicadas por El Mundo no añaden escándalo nuevo, pero ordenan un patrón que conecta Venezuela, el petróleo, intermediaciones opacas, rescates públicos, chivatazos, viajes discretos, reuniones inoportunas y un nombre que aparece siempre en el centro del jolgorio: el de Rodríguez Zapatero.
No hablamos de una acusación aislada sino de declaraciones reiteradas de personas imputadas en la trama Koldo —Ábalos, Koldo, Aldama— que coinciden en lo esencial: Zapatero no fue un espectador pasivo del rescate a Plus Ultra, fue el actor determinante. Y, según esas versiones, bien remunerado. ¿Son fiables estas fuentes? La respuesta fácil es que no. Pero despuñes de esa respuesta hay una pregunta sin contestar: ¿por qué nadie desmiente nada? ¿Tan difícil es verificar si lo que se dice son bulos y mentiras?
Estamos ante hechos objetivos que no han sido aclarados:
Que Plus Ultra, una aerolínea sin ningún peso estratégico real, recibió 53 millones de euros de dinero público. Que su accionariado y su entorno empresarial están vinculados a intereses próximos al chavismo. Que Zapatero llevaba años ejerciendo como intermediario privilegiado en Venezuela. Que voló en el avión privado con Víctor de Aldama desde Caracas a Santo Domingo. Que se reunió con el CEO de Plus Ultra pocos días antes de su detención. Que, según testimonios coincidentes, presionó para que el rescate saliera adelante. Que hay tres golfos –dos de ellos del círculo interno del presidente, que señalan a Zapatero como directo beneficiado por el rescate, y que todo lo que ocurrió con Plus Ultra fue por decisión de Sánchez.
Demasiadas piezas encajan. Pero puede que todo sea casualidad.
El episodio de las mascarillas es especialmente revelador. Aldama, asegura que Torres, que sigue negando conocerle, le pidió que Plus Ultra participara en el transporte del material. Aldama se negó —trabajaba para Air Europa—, pero la pregunta queda flotando: ¿por qué esa insistencia con una compañía quebrada? ¿Qué interés superior justificaba introducirla en cualquier operación posible? Nadie lo explicó entonces. Y nadie lo explica ahora: el relato se oscurece. El problema de Plus Ultra es el ecosistema de silencio e impunidad que rodea a la aerolínea. Un ecosistema donde siempre aparecen los mismos países, los mismos intermediarios, los mismos silencios. Y la misma indulgencia.