De la hospitalidad a la hostilidad

Por Antonio Coll
El presidente del Gobierno de Canarias es el máximo representante del Estado Español en Canarias y cuando un presidente del Gobierno del Reino, se desplaza a una comunidad autónoma, tiene la obligación de recibirlo, cuando el mismo solicita una reunión. La indignación del nacionalista presidente Fernando Clavijo es totalmente comprensible porque le ha pedido a Pedro Sánchez por teléfono, por escrito y por correo una reunión aprovechando sus días de vacaciones en la Residencia Real, La Mareta, de Costa Teguise. Sin embargo, no ha obtenido respuesta por parte del presidente español. Esta actitud retuerce la lógica y las relaciones entre Canarias y España. Es una descortesía y crea una hostilidad innecesaria. Quizás si CC pregonara la independencia de las islas, otro gallo cantaría. Clavijo, “teme que Sánchez de un sablazo a las Islas en su Presupuesto del Estado 2019”. El primer ministro español desconoce que Canarias es la región más lejanas de la Unión Europea, y de ahí el calificativo de Ultraperiférica (RUP), por eso recibe un trato especial de la Unión Europea, por los múltiples condicionamientos a las que se enfrentan, por sus características geográficas, donde la lejanía y la insularidad presupone dificultades para su desarrollo, por eso cuenta con medidas específicas para paliar las citadas adversidades. Todo ello, está contemplado en diversos artículos del Tratado de Funcionamiento de la U.E. Pero al primer ministro español, Pedro Sánchez, poco o nada le importa, como estamos comprobando. La reciente aprobación del nuevo Régimen Económico y Fiscal, así como del nuevo Estatuto canario, puede convertirse en “papel mojado” porque si bien se contempla en los presupuestos estatales, si los mismos se prorrogan, como ya se advierte, crea dudas y puede provocar retrasos en su ejecución y perderse partidas millonarias.
Quiero recordarle al presidente español que en el nuevo Estatuto de Canarias, aprobado por Ley Orgánica 1/2018 y publicado en el BOE número 268, del 06/11/2018, el Artículo 3, textualmente dice: Lejanía, insularidad y ultraperiferia: “Dada la lejanía, la insularidad y la condición ultraperiférica de Canarias, reconocidas por los Tratados constitutivos de la Unión Europea, la Constitución y el presente Estatuto, los poderes públicos, en el ámbito de sus respectivas competencias, tendrán en cuenta estas circunstancias cuando sea preciso adaptar sus políticas y actuaciones legislativas y reglamentarias, así como sus decisiones financieras y presupuestarias, cuando dichas circunstancias incidan de manera determinante en tales competencias, fijando las condiciones específicas para su aplicación en el Archipiélago. Especialmente, esta adaptación se producirá en materia de transportes y telecomunicaciones y sus infraestructuras; mercado interior; energía; medio ambiente; puertos; aeropuertos; inmigración; fiscalidad; comercio exterior; y, en especial, en el abastecimiento de materias primas y líneas de consumo esenciales y cooperación al desarrollo de países vecinos”
Yo aplaudo que el presidente español haya elegido la isla de Lanzarote para pasar la Navidad con su familia, pero el pueblo canario no puede admitir que ante la petición del máximo mandatario canario, el presidente español se haya mostrado impasible ante el requerimiento y ni se haya molestado en contestar. Aquí no se trata de ideologías ni de pre campaña electoral. Se trata de las buenas relaciones que siempre debe prevalecer entre dos altas instituciones públicas. Transferir hostilidades entre los dos gobiernos, no creo que sea lo más adecuado. Y menos en una región ultraperiférica del Reino de España, que como muy bien expone la Unión Europea, se ha de apostar por una relación de “asociación privilegiada, renovada y reforzada” para aumentar la cooperación y desarrollo de estas regiones, especialmente en los ámbitos pesquero, energías renovables, turismo responsable e investigación…”
El presidente español socialista, Pedro Sánchez, no ha explicado el por qué no ha aceptado verse con el homólogo canario, ni siquiera aceptar un breve encuentro.
En un reciente artículo hablaba de “Madrid nos roba”. ¿Quiso el Sr. Sánchez evitar hablar de prácticas muy similares al “saqueo colonial, como ocurrió en determinadas épocas? Yo no quiero amplificar ni transmitir, por una cuestión de protocolo, que en Canarias aflore fenómenos separatistas de antaño. Pero la realidad actual se percibe que el nuevo gobierno socialista español, con sus actitudes, está o puede despertar sentimientos no deseados por la buena gente de canaria. Pero todo tiene su límite. Y menos en recortar partidas millonarias económicas, aprobadas por ley. Yo entiendo que Sánchez tiene que contentar a los gobiernos autónomos que lo mantienen en el poder, aunque sean independentistas, pero espero que no sea a costa de la región ultraperiférica de Canarias, un enclave estratégico entre tres continentes. No digo más, por ahora. Pero seguiré con detenimiento situaciones de abuso y cualquier vulneración de la dignidad que el pueblo canario y sus residentes se merecen.