Decir ‘NO’ desde dentro

Sara González
Me alegra los mensajes que estoy escuchando desde dentro del “campo de batalla”, esos que están comenzando a resonar en multitudinarios eventos culturales internacionales como ha sucedido recientemente en la sexagésima octava gala de los Grammy de este año. Espacio desde el que he escuchado más reivindicación que nunca, relegando a un segundo plano los merecidos y trabajados premios que, a pesar de ser importantes, donde muchos artistas han sacado la cara y se pronuncian fuerte y claro a favor de los derechos humanos y, sobre todo, del sentido común. Voces que potencian a las manifestadas en la calle por personas anónimas y que salen también en nombre de aquellas que no lo pueden hacer.
Paralelamente, me impactan los apoyos a cambio de una visibilidad internacional en estado de reposo y/o a cambio de una compensación monetaria, vamos, lo que vendría a reflejar la expresión “ser un lame culos”. Lo podría entender de una persona con problemas económicos o que pasase una mala racha, pero no de alguien que se baña en dinero, porque no todo vale, y el fin no justifica los medios.
El origen del ser humano fue ser nómada para buscar comida. Es innegable que en medio de ello aprendió a generar productos de la tierra y no a esperar que esta se los sirviera en bandeja, permitiendo así asentarse en lugares por periodos de tiempo más largos. Una historia que han olvidado o de la que no son conocedores y de la que podemos definir como el inicio de los movimientos migratorios, personas que salen a buscarse la vida.
Es verdad que hoy en día se conocen formas mucho más seguras de trasladarse de un lugar a otro, pero, ¿no está igual de mal aprovecharse de la desesperación de alguien que busca un nuevo comienzo a través de las mentiras, que participar en movimientos ilegales de personas para conseguir bajo amenazas y coacciones cualquier objetivo?
Ante el creciente odio instalado en distintos países hacia personas en las que el problema no es que piensen o hagan algo distinto, sino que esa es la excusa para opacar el respeto y empatía que demuestran al resto de mortales; solo queda recordarles a ellos y los estadounidenses un arcaico detalle: en esa “tierra de las oportunidades” habitan una minoría mestiza y una gran mayoría resultado de las familias que habitaron esos terrenos después de la última conquista, casualmente el origen del nuevo odio.
Época en la que la guerra provocó la muerte de gran parte de la población. Una realidad que esconden, mientras quieren continuar fomentando el número de las sangrientas batallas que hay en el planeta a base de falsas acciones, discursos generalistas y huecos que no profundizan en los verdaderos orígenes de los problemas.