El peligro de las dos ruedas

Por Antonio Coll
En los últimos años he comprobado el crecimiento del parque móvil de las bicicletas en Arrecife y otras zonas de Lanzarote. Entiendo que el vehículo de dos ruedas no es contaminante y supone ahorrarse dinero en combustible. Hasta aquí todo razonable, pero me preocupa la proliferación y los aspectos negativos que ello conlleva si no se pone un mayor control y se toman medidas como, por ejemplo, exigir que lleven matrícula para su identificación y un seguro obligatorio a terceros. Leo en La Vanguardia que determinadas organizaciones han pedido al Ayuntamiento de Barcelona, además de la matrícula y seguro, que potencie las campañas de seguridad vial, ante fehacientes informes donde se indica el aumento de siniestralidad ciclista, que en 2016, creció casi un 20% en la ciudad de Barcelona. También se destaca a los ciclomotores que son unas 12,5 veces más altos que un vehículo de cuatro ruedas, que significa aumentar las probabilidades de heridos de gravedad o mortal. Desconozco el índice de siniestralidad en Arrecife y resto de la isla, al no poseer datos oficiales o al menos que no se han hecho público. Pero no estaría de mal que ante el crecimiento de las bicicletas y motocicletas, los ayuntamientos de la isla y el propio Cabildo, inicien campañas de concienciación y educación vial con el objetivo de velar por la seguridad de peatones, ciclistas y motoristas. En el caso de Arrecife, es bien sabido que es una ciudad donde predomina el caos en el tráfico, por su nefasto diseño. En el citado informe, se expone que las causas directas más destacadas e imputables a los ciclistas son “la falta de atención, no respetar las distancias, giros indebidos o sin precaución y hacer caso omiso a los semáforos”. También se indica como peligroso: la velocidad excesiva o inadecuada, conducir bajo los efectos de alcohol, drogas y medicamentos, así como los trayectos en calzadas en mal estado (en Arrecife, la mayoría). En este sentido, los peatones tienen derecho a pasear o caminar, tranquilamente, en los espacios reservados para ellos, sin exponerse a ningún impacto por vehículos de dos ruedas porque ya tienen bastante con sortear el tráfico rodado de automóviles, guaguas, furgonetas y camiones. No se me interprete mal. Yo no estoy en contra de las bicicletas, pero por ser más ecológicas no significa poseer pasaporte para circular a sus “anchas” y constituyan una potencial amenaza para los viandantes. Por eso, es mejor prevenir con actuaciones en beneficio de todos los colectivos y evitar al máximo siniestros irreversibles.
Es cierto que del actual grupo de gobierno del Ayuntamiento de Arrecife poco se puede esperar y más cuando PSOE y CC están desunidos y en permanente beligerancia. El propio presidente de la Cámara de Comercio, José Torres, en unas declaraciones recientes a “Café de Periodistas” de Lancelot TV, expone, con acierto, que Arrecife es una ciudad “sin timón, como un barco a la deriva”. Señalando a la actual rebotada alcaldesa socialista, la falta de capacidad gestora, acusándola de “no respetar ni siquiera los acuerdos plenarios”. Ante este panorama desolador, que comparto con el presidente cameral, la desconfianza sube en decibelios con respecto a que el Ayuntamiento vaya a tomar medidas a favor de los peatones y usuarios de bicicletas. Desgraciadamente, nos enfrentamos a una legislatura perdida porque, incluso, el Plan General Urbano no veo visos que se pueda aprobar si no hay cambios radicales, en el grupo de gobierno. Esto es lo que hay en Arrecife. Y casi siempre se repite la misma historia. Historia nefasta.