El Plan Urbano o la quiebra de Arrecife

Por Antonio Coll
La buena noticia es que el Plan General Supletorio de Arrecife, redactado por Gesplan, no podrá ser tumbado por las mismas “víboras” de siempre, al caducarse el plazo al Ayuntamiento de Arrecife para recuperar las competencias del instrumento urbanístico, por no haberla solicitada en el periodo de los tres meses que marca la Ley del Suelo. A sabiendas de la actitud ambigua de algunos dirigentes socialistas y el rebaño que apoya al gobierno municipal, finalmente, las competencias recaen en el Gobierno de Canarias para su aprobación inicial. El propio ex alcalde de Arrecife, José Montelongo, ha sido claro al manifestar sus dudas sobre su propio partido de la disponibilidad de aprobar el documento. Aún a sabiendas que de no aprobarse, puede suponer la quiebra del Ayuntamiento de Arrecife, al tener que hacer frente a indemnizaciones millonarias por sentencias firmes. Realmente, la Corporación municipal está inmerso en múltiples casos judiciales que para librase tiene que optar por negociar con los propietarios. El caso de la parcela, en las inmediaciones del Charco de San Ginés (Ginoris), existe una sentencia firme y el Ayuntamiento tiene que indemnizar a los antiguos propietarios con el principal que asciende a 22,5 millones de euros más los intereses que puede ascender a más de 8 millones.
La única solución que tiene es declararlo zona comercial o residencial y subastarlo a la iniciativa privada. Otra cuestión importante es el Islote del Francés, cuya única alternativa es permitir su urbanización, porque es suelo urbano, como consta en una sentencia firme. Para convertirlo en parcela municipal la factura puede ascender a más de 135 millones de euros. He expuesto solo dos casos de los más llamativos, sin olvidarnos de otras zonas que hay que darle salida con el Plan Supletorio o indemnizar. Y no me olvido del montante millonario de euros que ha costado los equipos redactores de los distintos planes. Cuando se tumbó el plan urbano de Maria Isabel Déniz y Nuria Cabrera en el 2007, por parte del grupo de gobierno PSOE-PIL, saltaron todas las alarmas por las consecuencias que ello podría acarrear. Fue extremadamente un grave error y los cómplices y culpables son conocidos. Fue una estrategia perversa para beneficiar a algunos grupos empresariales, sin importarle para nada el futuro de Arrecife. Hoy, diez años después, la aprobación del Plan Supletorio significará un atenuante y ofrece la posibilidad de negociar una conflictividad jurídica, a todas luces, provocada. Y todo ello sin olvidar que la irresponsabilidad municipal de entonces ha frenado el desarrollo sostenible de una capital con un potencial marítimo incuestionable.
Ya los discursos anacrónicos y rancios de algunas formaciones políticas que siempre han tergiversado y manipulado la realidad, ya no sirven. La propia realidad solo tiene un camino: la aprobación del instrumento urbanístico supletorio que nos ofrece la capacidad para vislumbrar un horizonte más despejado para el futuro de la tercera capital de Canarias. Lo contrario, es la quiebra económica de Arrecife…Ya veremos.