Fuera las fiestas populares

Sara González
No sé si estamos o no ante el principio del fin de las fiestas populares, pero al menos si lo estamos de la manera en la que se viven hasta ahora los ventorrillos. Estos son un elemento muy importante en las fiestas, tanto como los actos y las actividades que se preparan. Los ventorrillos son el punto de encuentro, de espera antes de que empiece la fiesta, donde te hidratas antes de los eventos, durante, y por supuesto, después, cuando hay que esperar a que el cuerpo vuelva a recuperar la normalidad, se relaje, para ir a descansar.
Cuando estás de fiestas, tu menú se basa en lo que tiene el ventorrillo, que se convierte en el comedor provisional del pueblo, porque por tu casa pasas para lo mínimo, por lo general pasas el día entre el trabajo y las fiestas. Eso es casi una regla no escrita que parece ir borrándose en los últimos años. Si a esto le sumamos los nuevos horarios impuestos a los ventorrillos, las fiestas populares tienen los días contados.
Una pena, pues en estas Fiestas de San Ginés 2026 me di cuenta que la hora de comienzo de las fiestas empezaba y los ventorrillos permanecían cerrados u otros empezaban a abrir. Algo extraño para mí, que me preguntaba: ¿dónde está esa oferta para quien quiere esperar a que los actos empiecen cerca de los lugares destinados para ello, hablando con otras personas, tomándose algo? Pues te adelanto que en San Ginés no estaban, pero tampoco estaba para tomarse la penúltima y la última tertulia del día en la que todos se entienden sin, en muchos casos, ser conscientes de los que cada uno dice. Otro evento que no se dio, pues finalizaba el movimiento encima del escenario al mismo tiempo en el que los ventorrillos cerraban.
Y el colmo de todo llegó en la víspera, todo acabó antes que los otros días. Increíble y sorprendente, porque me dio la sensación de que las celebraciones duran más cualquier día de cualquier época del año que en las propias fiestas que no son unos diez días.
Supongo que estamos ante una transición a nivel insular, pues unas amigas me comentaban que el horario reducido de los ventorrillos en este verano del 2026 no era exclusivo de Arrecife. Una pena que apaguen lentamente un evento tan identitario de un lugar, como son sus fiestas populares mientras se quiere reconstruir esa parte de la identidad ya perdida. A lo mejor ahí está el punto, en centrarse solo en lo que se pierde, y por eso hay que perderlo, para recuperarlo, porque mantenerlo es un coñazo.