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Gracias por nada

Francisco Pomares

 

Cree el presidente del Gobierno de Canarias que debemos sentirnos agradecidos del esfuerzo realizado por el Gobierno de España para atender las cuitas y necesidades de esta región. Una región que ha sido –opina Torres– atendida especial y singularmente durante esta crisis para evitar –como le gusta decir al presidente canario– «que nadie se quede atrás!». Yo no sé exactamente qué es lo que debe haber ocurrido en las islas para que esa atención extraordinaria –Román Rodríguez la cifraba el otro día en el Parlamento en casi 9.000 millones de euros– no llegue a quienes más lo necesitan. Quizá tenga que ver con el hecho de que meter en el saco apuntes contables y venderlos como si fueran oro en pepitas es un mañoso arte de ingenio político, pero no resuelve problemas. Resulta que de esos casi 9.000 millones de los que presume Román y por los que debemos sentir agradecimiento, 4.000 son de los créditos ICO solicitados por los empresarios canarios, prorrogados por el Gobierno de España (probablemente porque el Gobierno es el avalista de esos créditos) y a los que ahora se dedicarán los 1.144 millones que el Gobierno va a repartir para que algunos empresarios –los que pidieron créditos y no los han devuelto– puedan pagarlos. Y es que lo que el Gobierno te da con una mano, lo recoge con la otra. La mayor parte de las pequeñas empresas que reciban la dádiva a fondo perdido –en menos de tres meses dicen, cuando no han sido capaces aún de repartir el 40 por ciento de los primeros 80 millones del Covid- deberá apuntar en la agenda de baile lo que significa a fondo perdido.

 

Porque la medida esta diseñada y planificada para que los empresarios cojan el dinero y paguen los créditos, librando así a la Administración de tener que hacerles frente. No digo que eso esté mal, lo que no parece de recibo es que uno –Román Rodríguez– presuma de que Canarias se va a convertir en un nuevo Camelot, y el otro –Torres- nos pida que seamos más agradecidos.

 

¿Agradecidos a quién? Yo no creo que tengamos que estar agradecidos a este Gobierno (ni a ninguno) por la compensación en la factura de la luz a los costes eléctricos extrapeninsulares. Primero se supone que un español no debe pagar por un servicio regulado más de lo que paga cualquier otro español. En eso consiste la solidaridad territorial, no en ser magnánimo indultando. Pero es que además la compensación eléctrica no funciona ‘tan’ bien como se nos dice: los usuarios de Canarias pagamos el año pasado entre 17 y 18 millones de euros más de lo que nos habría correspondido si hubiéramos sido usuarios peninsulares. Pero nadie lo dice. Absolutamente nadie. Se da por hecho que el sistema funciona perfectamente. Y no es así.

 

Pero es mejor sentirse agradecido. Por eso, o por tener la deferencia de vacunarnos, o por permitirnos graciosamente un muy decorativo REF que no se cumple, o porque no nos llegue el dinero de la sentencia de carreteras, ni el complemento que se prometió a los parados por Erte, ni el Ingreso Mínimo Vital bloqueado por Madrid a 60.000 familias. Y estar muy pero que muy agradecidos porque llegan los fondos del convenio de empleo que tenían que llegar, y que presentan como si fueran otra graciosa concesión. O ya, para morirse, porque Canarias es la región que más dinero recibe de los 700 millones que el Estado reparte en los archipiélagos. ¿Tendríamos que esperar que fuera la Rioja la región que más recibe? ¿O Baleares, con la mitad de población que Canarias? ¡Anda ya!

 

Yo no me siento agradecido a un Gobierno que no es capaz de gastarse el dinero que tiene en inversión pública, que paga a las Cámaras de Comercio para repartir millones, pero no le da un duro a las ONGs para repartir productos de primera necesidad a quienes no tiene ni para comer… un ochenta por ciento más de gente que hace un año, en esta tierra, donde ni se ha dejado ni se va a dejar atrás a nadie.

 

 

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