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Independencia de criterio

Francisco J. CHAVANEL

 

Tuvo que ser por independencia de criterio por lo que la Sala VI de la Audiencia Provincial de Las Palmas decidió retrasar las sesiones del caso Faycan de Telde hasta después de las elecciones de 2015. La decisión favorecía claramente al PP, partido que sentaba en el banquillo a su plana mayor de ocho años atrás acusados de distintas actividades emparentadas con la corrupción.

 

Es posible que la sala actuase de forma correcta. Significó que había que apartar la batalla electoral de la controversia judicial, y eso suena hasta a justo y necesario. Cuatro años más tarde se demostraría lo acertado de aquella decisión: los dos ex alcaldes a purgar, Mari Carmen Castellano y Francisco Valido, fueron declarados inocentes.

 

También tuvo que ser por independencia de criterio por el que la Audiencia Provincial de Tenerife ha tomado la determinación de alejar un juicio por presunta prevaricación, contra el actual alcalde Puerto de la Cruz, Lope Afonso, hasta el 15 de junio, después de las inminentes elecciones autonómicas. El PP presenta a Afonso como candidato a repetir en la citada demarcación municipal y al Cabildo de Tenerife. Su partido no lo ha apartado de las listas.

 

Hace una semana el hasta hace poco fiscal superior de Canarias, Vicente Garrido, recibió la medalla de San Raimundo de Peñafort de manos de la actual ministra de Justicia; Dolores Delgado, como premio a su carrera. Dos días antes Garrido había manifestado a un periódico local que no seguía al frente de la Fiscalía a causa de su “ideología”. Había ganado la votación interna en el Consejo Fiscal a su oponente, Luis del Río, por 7-4, pero el poder político tomó la decisión de colocar a uno de los suyos en el puesto: el PSOE había nombrado a Del Río fiscal anticorrupción de Canarias en 2005.

 

La ministra subrayó en su discurso la independencia de criterio de Garrido, su autonomía, aunque luego se metió un jardín al recordar que la Fiscalía se mueve por el concepto de jerarquía y unidad con el superior, con lo que la independencia de criterio de Garrido quedó pisoteada de palabra y de hechos. Minutos después quien recibió la misma medalla fue Rodríguez Rey, el superior del ex jefe de Canarias, el que utilizó su capacidad jerárquica para que Garrido guardase en un cajón el informe de Demetrio Pintado que pedía el archivo del caso Grúas, además de la libre absolución del presidente Clavijo. Entre los dos mantuvieron un asunto que puede ser clave para la configuración política del Archipiélago 70 días parado, frenado, sumido en la oscuridad.

 

 

Los tres casos que he citado son políticos, evidentemente, y en los tres influye la política, con su “independencia de criterios”, para que los poderes judiciales lo pierdan de forma lamentable.

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