Jueves, 29 Enero 2026
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Sara González

 

Días atrás, cuando me disponía a entrar en Arrecife como lo hago cada día para venir a trabajar, en medio de la carretera me vi obligada a reducir de manera considerable y brusca la velocidad del coche puesto que, entre el sol, que al salir me deslumbraba, aunque no fuese el alba, se unió a una sesión refrescante de la luna delantera del vehículo que iba delante. No puedo concretar si necesitaba mucha agua o es que la trayectoria que tenía preparada para ese fin no era la más adecuada, pues el agua se disponía a limpiar la visibilidad a todo aquel que encontraban a su paso. Que oye, ni tan mal les vino a los otros porque el calor comenzó a notarse desde bien temprano.

Mi inconveniente es que al sol y al agua le tenía que sumar un poco de tierra que ya tenía el propio cristal, por lo que ante esa escena y una visión que se adentró por mi pupila, algo parecido a lo que le sucedía a Raven Baxter, la protagonista vidente de la serie juvenil Raven, que a principios de los 2000 se emitía por Disney y la que causaba problemas al intentar solucionar sus visiones con conclusiones precipitadas. Ante este paralelismo, reduje todo lo que pude -evidentemente de manera responsable y sin ser el origen de un posible caos vial- y evité que a los rayos de sol se le unieran agua y tierra, o lo que es lo mismo barro, porque de lo contrario sería peor el remedio que la enfermedad.

No me creo única ni especial, y creo que esto les sucede a más personas, por lo que me pregunto cuál sería la medida y la trayectoria exacta para que el agua de la luna salga disparada. Deducía que era algo que se coloca de forma proporcional al tamaño del vehículo, pero veo que eso no es así, o por lo menos no siempre, al existir casos en los que la trayectoria del agua tiene un punto final más lejos que cercana del blanco.

¿Ocurrirá esto mismo con los aviones? ¿Será el motivo por el que a veces, cuando vamos por la calle y notamos que nos caído una gota, miramos hacia el cielo y no vemos ni lluvia, ni nube, ni nada de nada, pero la gota fue una realidad? Y para los listos, me refiero cuando tampoco hay cerca conductos de aire acondicionado que, a esos, en ocasiones, también se les escapa alguna gotita de agua.

Es por ello que me surge la duda de si es posible ajustar la dirección y trayectoria que hace agua para limpiar la luna o es algo que debería tener una medida normativa que varía en proporción a las dimensiones de cada automóvil.

 


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