Lunes, 06 Abril 2026
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Por Alex Solar

 

 

 

La actualidad noticiosa de los últimos tiempos hace muy necesario que tanto los comunicadores como sus audiencias tengan la mayor información sobre la estructura de uno de los poderes del estado que más preocupan a los ciudadanos por la importancia de sus decisiones. El funcionamiento de la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo o el Constitucional son asignaturas obligadas para periodistas y legos en la materia y a este propósito contribuye en gran medida el libro de Joaquim Bosch, ex portavoz de Jueces para la Democracia y el periodista director de El diario.es, Ignacio Escolar, El secuestro de la justicia (Roca Editorial , mayo de 2018). En algo más de doscientas apretadas páginas el juez y el periodista dialogan sobre la dificultad de la justicia en la lucha contra la corrupción, las injerencias del poder político en el sistema judicial, garantías, presunción de inocencia, privaciones de libertad, las entidades bancarias y los derechos de los consumidores, la actuación judicial en el conflicto catalán, la memoria democrática y la reparación de las víctimas del franquismo, las carencias en la lucha contra la violencia de género , la criminalización de los inmigrantes, y los recortes de las libertades y la leyes mordaza.El juez Bosch recuerda que , como decía un clásico, “las leyes son como telarañas que atrapan a las pobres moscas y dejan pasar a los abejorros y avispas”.

 

Los autores dejan traslucir en su conversación sus respectivas ideologías, que conocemos del juez Bosch, colaborador habitual de programas de televisión como Al Rojo Vivo, El Intermedio en la La Sexta y Espejo Público de Antena 3 o Las Mañanas de Cuatro y por sus actuaciones como portavoz nacional de Juezas y Jueces para la Democracia, tanto como del director de El Diario.es, analista político de muchos medios y autor de varios ensayos. No estamos ante una reflexión crítica imparcial, aunque sí pedagógica. Escolar y Bosch coinciden en que , al contrario de lo ocurrido en Chile donde se han enjuiciado a asesinos y torturadores del régimen militar de Pinochet, España ha sido incapaz de juzgar sus propios crímenes contra la humanidad. Bosch afirma que “hemos mostrado entusiasmo para juzgar crímenes contra la humanidad de otras partes del mundo, pero miramos hacia otro lado cuando toca perseguir nuestras propias monstruosidades”, Las víctimas del franquismo no son cosa del pasado “sino del presente” y “tienen derecho a exigir una reparación del Estado”. Un Estado que hasta cierto punto ha ido depurando a la justicia heredada del franquismo, pero que ha sido sibilinamente infiltrada por los partidos políticos y los gobiernos de turno.

 

El problema de la corrupción en España, a diferencia de lo que pasa en Centroamérica, no afecta al conjunto de la sociedad y sus poderes , sino que se ha enquistado en los circuitos políticos. La Justicia se contamina y no es perfecta, como se ha visto y demostrado con el retroceso en materia de derechos.

 


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