Jueves, 13 Agosto 2026
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Francisco Pomares

 

A algo más de doscientos kilómetros de Lanzarote, cerca del límite septentrional del Sáhara Occidental, Marruecos y EEUU están construyendo el Centro Africano de Entrenamiento y Experimentación Multidominio (AMTEC), un laboratorio para probar armamento, drones, comunicaciones y sistemas autónomos. El proyecto nació formalmente el 13 de julio, cuando el ejército marroquí y el Mando estadounidense para África (AfriCom), acordaron establecer el centro en Tan-Tan antes de 2030. Cuando esté concluido tendrá un área de entrenamiento, una academia de drones y un centro de investigación y pruebas. No esta previsto que sea una base estadounidense ni que vaya a alojar de forma permanente tropas americanas. Será una instalación marroquí desarrollada con AfriCom y abierta a empresas de defensa.

 

Tampoco surge de la nada: está muy ceca del campo de Cap Draa, utilizado desde hace años en African Lion, el mayor ejercicio militar que realiza todos los años EEUU en África. En 2026 reunió a más de 5.600 personas de cuarenta países. En Tan-Tan se ensayaron operaciones con fuego real, con drones y vehículos autónomos, participación de B-52 de a USAF y F-16 marroquíes. AMTEC pretende convertir esa actividad periódica en una capacidad estable.

 

La primera demostración asociada al centro se produjo entre el 3 y el 7 de agosto. No fue una maniobra, sino una prueba industrial de armamento asistida por los dos ejércitos. Una empresa norteamericana, no revelada, llevó un prototipo de misil de crucero de largo alcance y bajo coste. Los militares habilitaron un polígono expedicionario, aseguraron las comunicaciones, reunieron información meteorológica y de puntería y recogieron los datos del vuelo. Los técnicos comprobaron en tierra los componentes del sistema: alas, ruedas, tren de aterrizaje, comunicaciones y probablemente navegación y control. Se efectuó al menos un lanzamiento real para comprobar el comportamiento del misil durante el vuelo y su capacidad para alcanzar con precisión un blanco.

 

Las fotografías difundidas por AMTEC permiten precisar la naturaleza del aparato probado. Se trata de un vehículo experimental no tripulado, de fuselaje cilíndrico, grandes alas y un pequeño reactor instalado bajo el cuerpo. Lleva sensores en el morro, superficies de control en la cola y un tren de aterrizaje. Es por tanto recuperable, para examinarlo, descargar la información y repetir las pruebas sin destruir una costosa plataforma en cada prueba de vuelo. Una vez operativa, el arma no tendría por qué llevar ruedas ni regresar después de cumplir su misión. Las imágenes facilitadas parecen mostrar al menos dos tipos o configuraciones del mismo sistema, que AfriCom define como un misil de crucero de precisión, largo alcance y bajo coste. Aquí ‘bajo coste’ no quiere decir barato, sino que puede producirse masivamente por mucho menos que un Tomahawk o un JASSM. Las guerras de Ucrania y Oriente Próximo impulsan la ‘doctrina de masa asequible’: contar con muchas armas autónomas y suficientemente precisas, para no depender solo de unos pocos misiles muy sofisticados y caros.

 

El comunicado de AfriCom que ha disparado la alarma en Canarias habla de una demostración con fuego real, pero no identifica el modelo, su autonomía, el blanco, la trayectoria, el número de lanzamientos ni si llevaba cabeza explosiva o carga inerte. Tampoco prueba que el aparato volara sobre el Atlántico o se aproximara a nuestro espacio aéreo. ‘Largo alcance’ describe la capacidad que se persigue, no necesariamente la distancia recorrida en esta prueba.

 

La instalación donde se ha hecho la prueba merece la atención estratégica del Gobierno y el Ejército español. Tan-Tan se va a convertir en otra pieza del sistema de ensayo de armamento de EEUU y consolida Marruecos como su principal socio militar y plataforma industrial en el norte de África. España debe saber qué actividades se realizan allí, exigir información previa sobre ejercicios próximos a Canarias y valorar si la instalación cambia el equilibrio estratégico de la zona. Pero una cosa es exigir información y otra fabricar miedo. A nadie le gusta que se prueben misiles cerca de dónde uno vive, pero no hay datos que permitan presentar la prueba como una amenaza para Canarias ni el centro como una base ofensiva dirigida contra España. La cercanía geográfica no convierte cada ensayo en provocación. Hay motivos para vigilar lo que ocurra en Tan-Tan con atención y para que Defensa tome nota. Pero todavía no para tocar a rebato.


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