Los CACT en una espiral estrambótica

Por Antonio Coll
Cuando escribo este artículo, se cumplirán 16 días de huelga, por parte de los empleados públicos de los Centros Turísticos. Una cruda realidad para los intereses generales de Lanzarote, al considerarse los CACT como primer reclamo turístico para los miles de visitantes que, por estas fechas de verano, llegan a la isla.
Los más perjudicados, además del ente público, se encuentran diferentes sectores empresariales y autónomos. Entre ellos, los más desfavorecidos están los camelleros, taxistas, guías, transportes turísticos y proveedores de alimentos y bebidas. Las críticas y voces contrarias al conflicto laboral, cada día, crecen con más virulencia al no entender las causas verdaderas de la huelga y la no aceptación del órgano representativo sindical a las ofertas por parte de la dirección de la empresa, partidos políticos y el Tribunal Laboral Canario.
Determinados juristas hablan de que la huelga sea declarada improcedente o ilegal, al percatarse de que las exigencias del comité laboral han sido aceptadas, a excepción de lo que determina las leyes o normas actuales. En este sentido, un informe elaborado por el Departamento de Intervención de fondos del Cabildo, aclara que no puede haber subida salarial anual en la plantilla laboral, aplicando lo expuesto en la Ley de Presupuestos Generales del Estado, que limita cualquier incremento a todo el sector público. No olvidemos que los Centros Turísticos es una empresa pública y, por consiguiente, se ven afectados.
Yo considero que los CACT se han ubicado en una espiral estrambótica y está provocando mucha confusión porque se está captando que la huelga, el propio órgano laboral la está revistiendo de una falsa racionalidad, porque lo que está demandando solo sirve de enmascaramiento, al considerarse que persiguen otros objetivos que nada tiene que ver con los salarios, pagas extraordinarias y otros privilegios que poseen en el “elitista” convenio laboral, firmado, en su día, por los gobernantes políticos de turno. Por eso, no se entiende el desafío extralimitado del Comité de Huelga y su reiterada posición de no desconvocar la misma. Con esta actitud está sembrando una siniestra sombra que, en el marco interpretativo, se puede calificar de objetivos “extralaborales”.
Yo no tengo forma de pensar de otra forma, después de leer toda la información que, cada día, facilitan los medios de comunicación, tras reuniones y negociaciones de ambas partes del conflicto. Solo detecto triviales cuestiones de los demandantes que no se comprende cómo no está sujeto a limitaciones. Porque se entiende que el derecho a la huelga tendrá límites y más cuando se trata de servicios públicos. Porque después de 16 días no se ha respetado, ni siquiera, la cobertura mínima para evitar el deterioro que unos centros sensibles como los CACT. Este vergonzoso episodio, espero que sirva, para ir implantando un modelo distinto al establecido. Lanzarote y su economía no puede estar supeditada a tensiones permanentes por parte de un colectivo, a todas luces, privilegiado y que desea más de lo que ya posee que es bastante. Por eso, califico la huelga de incivilizada, radical y minada de irracionalidad. A los hechos me remito. Aplaudo a los trabajadores que se han incorporado a sus puestos de trabajo. Ejemplar actitud y ética profesional. Entrar en razón es saludable.