Príncipes del balón y reyes de la elegancia
Por Andrés Martinón
Hubo un momento en el partido de España creo que recordar contra Portugal que para mí define todo lo que representó a la selección española en el reciente triunfo de nuestra selección en el Mundial celebrado en Norteamérica. La jugada fue la siguiente: balón con peligro al área de nuestro equipo representativo que despeja de forma precaria Oyarzábal de cabeza y no deja al portero Unai Simón atajarla con claridad y genera dudas y tensión. El portero del Athletic de Bilbao fue a recriminar con vehemencia esta acción a un compañero que todavía no había ni averiguado quién era y resultó ser el delantero Oyarzábal pero cuando vio quién era realmente se disculpó sobre la marcha y ambos sonrieron de forma cómplice.
Con esto que quiero decir que este equipo se ha basado en “buenas personas” como describió su entrenador Luis de la Fuente. Y esto se vio durante todo el campeonato. Una unidad basada desde el entendimiento y el respeto mutuo de todos los jugadores. En este sentido, hasta el hecho de que sacaran a Pedro del once titular no levantó ninguna mala palabra; ninguna duda sobre el proyecto. El míster acertaba con los cambios y los sustitutos acabaron siendo decisivos, sobre todo de cara al gol; háblese de jugadores como Míkel Merino o el revalorizado Ferrán Torres.
Me sentí orgulloso al ver cómo ganó el Campeonato del Mundo. Lo ganó como cuando los españoles ganamos las competiciones deportivas: como caballeros; como señores. Y es que sólo hay que ver cómo ases del deporte como Rafa Nadal, Pau Gasol o Fernando Alonso son siempre citados como ejemplos de la elegancia tanto en la victoria como en la derrota.
La prueba de fuego sin duda fue la final del Mundial ante Argentina. No voy a criticar el comportamiento de Messi y sus compañeros. Ya se ha hablado mucho y no tengo mucho más que decir. Pero sí quiero destacar como los medios de comunicación de otros países, como los de Estados Unidos o Reino Unido, nos ponían como ejemplo de comportamiento. Muchos destacaron el paseíllo que se les hizo a los subcampeones pese a que minutos antes habían sido agredido a algunos de nuestros compatriotas. Añadían estos expertos cómo se ha trabajado en las academias; en el fútbol base; como los niños juegan ya desde los 9 años como lo hace su selección. Vamos, halagos y cumplidos que de vez cuando gusta escuchar.
Termino diciendo que España ganó con los valores de los que conformamos este país. Que somos admirados por nuestra forma de ser y que por eso somos el país más visitado del mundo. Que no tenemos ni pirámides ni coliseos ni estatuas de la libertad. Sino que tenemos personas y una forma de afrontar la vida que cuando nos conocen se convierten en fieles seguidores y esto a veces conviene que lo recordemos.
“España ganó con los valores de los que conformamos este país. Que somos admirados por nuestra forma de ser y que por eso somos el país más visitado del mundo”