Proteger al periodismo es proteger la democracia

Por Antonio Coll
En mi anterior entrega advertía de la saturación de información que recibimos, cada día, desde que se declaró oficialmente la terrible crisis sanitaria, provocada por un virus, al que todavía se desconoce su procedencia, a pesar de los múltiples estudios realizados por expertos en pandemia virológica y bacteriológica. A la información que nos facilita los medios de comunicación convencionales, también existen otros canales que despachan noticias e informaciones, como las redes sociales y portales digitales que publican y emiten todo tipo de informacion, sin constatar ni preocuparse de la veracidad de lo que transmiten. Es decir que se alejan de la calidad periodística y la autenticidad de las fuentes. El mismo presidente de la FAPE (Federación de La Prensa Española), Nemesio Rodríguez, ha sido contundente en unas recientes declaraciones públicas, sobre el grave problema de la desinformación a la que asistimos, con falsas noticias, manipulación y falta de credibilidad. Textualmente dice: “Creo que la desinformación ha crecido de una manera exponencial, facilitada por las redes sociales, donde no hay, obviamente, un control de calidad como lo puede haber en un medio de comunicación tradicional”.
Es verdad que el Artículo 20 de la Constitución Española defiende la Libertad de Expresión, aunque en este aspecto hay múltiples de controversias, en cuanto el precepto legal exige veracidad, en el caso de la información. No es mi intención abrir aquí un debate de los límites de la propia libertad cuando se expresan ofensas o agravios a terceros. Pero esto es una larga historia en la que no voy a entrar en el presente artículo. Mi intención en este escrito de opinión, es plasmar la necesidad de proteger a los editores y periodistas que como dice muy bien el presidente de la FAPE, los gobernantes deben de establecer un plan de choque para apoyar: “el periodismo como servicio esencial de la sociedad, porque sin periodismo de calidad la democracia se debilita”, cuando desaparece la información fiable, veraz y contrastada…Los medios de comunicación tradicionales practican, generalmente, controles de calidad, al estar compuestos por profesionales de la comunicación. Las marcas de prestigio eligen a medios convencionales para difundir su publicidad, por algo será.
No quiero terminar sin hacer mención a una información, publicada en el diario “La Razón” que dirige Francisco Marhuenda. El rotativo se hace eco de una entrevista realizada por The Telegraph, al que fuera director de los Servicios de Inteligencia británico –MI16-, Richard Dearlove, quien afirma que: “La pandemia “comenzó como un accidente” después de que el virus escapara de un laboratorio en China. Dearlove expone su tesis basada en una investigación elaborada por el profesor Angus Dalgleish, del Hospital St George’s de la Universidad de Londres, y el virólogo noruego Birger Sorense, titulada “Virus de Wuhan”. Esta conclusión, vuelve a reafirmar, lo que algunos científicos y el propio presidente de los EE.UU, ha declarado: “El virus fue creado artificialmente por científicos chinos, en vez de surgir de forma natural, como asegura China y la mayor parte de la comunidad científica”. La teoría que sugiere Dearlove, en la entrevista, y que publica La Razón, es que los científicos chinos podrían haber estado haciendo experimentos en secreto de mutaciones en coronavirus, en murciélagos cuando, de alguna manera, el virus escapó debido a una brecha de seguridad en el laboratorio. De allí, podría haber ido a parar al mercado de pescado de Wuhan, donde el Gobierno chino sitúa el origen de la pandemia. No obstante, el agente especial de inteligencia británico aclara que “los chinos hayan liberado el virus de forma intencionada”. Sea como fuere, el tiempo se encargará de esclarecer objetivamente la procedencia y el motivo de la propagación en todo el mundo. Esta noticia no es un bulo, puesto que se cita las fuentes y se publica en medios reconocidos y de prestigio. Aquí si se puede aplicar la Libertad de Información, siempre con la esperanza de que algún día se conozca toda la verdad sobre una pandemia que ha provocado una de las mayores emergencias sanitarias que está viviendo la humanidad por la magnitud de propagación y sus terribles efectos económicos, en la sociedad internacional.
Solo me queda decir, como expresa el presidente de la FAPE, la información, en esta crisis, no tiene que estar tan politizada y los propios periodistas alejarse de las tensiones que viven los partidos políticos y sus líderes. A la gente hay que orientarla y resolverles los graves problemas que ha de afrontar en los ámbitos de salud y económico. Todo lo demás sobra. Los virus no tienen ideologías, sean de origen natural o artificial.
En Canarias, solo esperamos que el turismo vuelva de nuevo, porque será el mejor puntal para superar las consecuencias económicas de la pandemia.