Martes, 12 May 2026
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Andrés Martinón

 

 

Me llamó poderosamente la atención el otro día conocer este dato: y es que solo Tenerife recibe más turistas que todo Brasil; un país exótico, con playas paradisíacas, bellas mujeres y mucha diversión. Me quedé en shock. Y es que acabo de describir a un país fantástico pero que es vencido por una isla canaria que tiene el 0,2 por ciento de la población del gigante sudamericano. Y digo que es vencido en el sentido de que en el último año 7,2 millones de personas decidieron, por las razones que fueran ir a la isla del Teide y el resto del mundo sólo envió 6,6 millones a Brasil.

Vamos ahora a analizar por países. España, con sus cerca de 90 millones de visitantes al año se ha situado, según algunas fuentes, como primer país (algunas referencias siguen citando a Francia como la más popular) receptor de turistas. Para hacernos una idea, potencias como Estados Unidos reciben algo más de 70 y países como Marruecos o Egipto no llegan a los 20 millones.

A dónde voy. Que España (y Canarias a la vanguardia) es líder mundial como país turístico. Es decir, somos el país al que más personas quieren venir a pasar sus mejores días del año. Y sin embargo, hay una sensación de querer hacer ver que esto sea una cuestión negativa. Que genera problemas en aspectos como la vivienda, residuos o  parque móvil. Y yo,  que debo ser raro, siento todo lo contrario: me alegra saber que en algo somos buenos; que somos los mejores. Y lo digo porque el turismo es quizá de los sectores económicos con menos desgaste medioambiental, sobre todo si lo comparamos con la industria. Los hoteles no echan humo ni retiran  masa forestal ni se sobreexplotan océanos o zonas boscosas o selváticas.

Y además, somos buenos en un montón de cosas positivas. Somos siempre destacados por nuestra amabilidad y simpatía; tenemos grandes profesionales desde la cocina, trabajadores del sector hotelero o en la oferta complementaria; tenemos grandes hoteles y apartamentos que solo tenemos que ir al extranjero para ver que somos de Primera División. Ofrecemos seguridad tanto policial como sanitaria.

Es verdad que ahora el fenómeno de la vivienda vacacional ha acercado al turista a las ciudades, pero exceptuando esa pequeña proporción de visitantes, es decir, la gran mayoría acude a las zonas turísticas que siempre han estado perfectamente delimitadas. Los guiris están en su sitio y nosotros en el nuestro y cuando queremos tener la oportunidad de sentirnos que estamos de vacaciones pues nos vamos a las tres zonas delimitadas de la isla: Puerto del  Carmen, Costa Teguise y Playa Blanca. Y si uno sitúa estas localidades en el mapa debe decirse que entre las tres no superan el 3% del territorio insular.

Supongo, y termino, que pagamos el peaje en cuestiones como los aspectos negativos antes mencionados por recibir a tanta gente de fuera pero yo no voy a lamentarme de que tres millones de personas quieran venir a Lanzarote, generen puestos de trabajo que en general están regulados por convenios y que están medianamente bien remunerados (algún caso hay que no lo estarán), que haya posibilitados un salto en la calidad de vida que nuestros abuelos ni se imaginaron cuando eran jóvenes. Eso sí, todo se puede hacer mejor y debemos controlar y detener el incremento en la llegada de turistas, pero repito, no voy a hacer una tragedia griega si se tienen altos niveles de ocupación hotelera. No en mi nombre.


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