Domingo, 05 Abril 2026
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Por Antonio Coll


Abundante artículos sobre la ciudad de Arrecife existen en mi hemeroteca particular. En ella se puede contemplar una batería de contenidos muy críticos con la gobernanza del Ayuntamiento de Arrecife. En algunos de ellos muestro un perfil que se puede calificar de “angustioso” por la repetitiva historia de los hechos que marcan la inoperancia, legislatura tras legislatura, de frustrados grupos de gobierno incapaces de ordenar y avivar un ayuntamiento rancio y desigual. Ahora, por primera vez en la historia, son los propios trabajadores del ente municipal capitalino los que se manifiestan no solo por cuestiones salariales sino también de gestión.

 


A excepción de la época de las alcaldías de Maria Isabel Déniz –CC- y Cándido Reguera –PP- , que trajeron algo de esperanza a los indignados habitantes de la ciudad, la valoración global se puede calificar de negativa o muy negativa para los intereses generales de Arrecife. Es cierto que los males de Arrecife vienen desde muy lejos y sería, por mi parte, muy atrevido, centrar la problemática en el actual grupo de gobierno, conformado por PSOE-CC-PIL, presidido por la alcaldesa socialista, Eva de Anta. Dirigir el Ayuntamiento de Arrecife siempre ha sido muy complejo, con una plantilla de 450 trabajadores, de los cuales existen un buen número de ellos contratados, solo por el perfil de pertenecer a formaciones políticas que han ostentado el poder. Y las consecuencias de no contar con personal técnico cualificado también inciden en el mismo funcionamiento del Consistorio. Igualmente, la administración local se ha convertido en una especie de oportunidad para mucha gente que se meten en política con el objetivo de obtener un puesto de trabajo, muy difícil de conseguir en el normal mercado laboral, sobre todo, si se carece de formación y cualificación. Y estas, digamos, irregularidades, trae consigo un ayuntamiento decadente, con síntomas de agotamiento que relucen en determinadas áreas importantes para llevar una buena gestión y plasmar muchos proyectos prioritarios. Si a este mal endémico, sumamos las instalaciones del Ayuntamiento –incluida la Policía Local-, que no reúne las condiciones mínimas para un trabajo óptimo, nos encontramos con una situación perversa, cuyas soluciones para reformar la actual estructura se hace compleja y difícil. Pero esa adversidad no es motivo para “mirar hacia otro lado” y no justifica la renuncia de un debate profundo de su clase dirigente para buscar alternativas, si se quiere comprometidas, pero necesarias para, al menos, evitar que las adversidades se extiendan y paralice aún más el funcionamiento mínimo de un Ayuntamiento que hace mucho tiempo se encuentra con una “enfermedad” crónica.

 


Digo bien cuando titulo este artículo: “Salvar la ciudad de Arrecife”. Cualquier similitud con la conmovedora película bélica de Spielberg: “Salvar al soldado Ryan”, es pura coincidencia. Y los buenos cineastas me entienden. Salvar y decidir el destino de la ciudad de Arrecife ha de pasar por un compromiso intenso de todos los grupos políticos que conforman la actual corporación municipal. Probablemente, en esta legislatura no ocurrirá que se percibe como perdida. Y es una más que se une a la interminable lista de “objetos perdidos”. Ni siquiera hay visos de un cambio de gobierno, tal como propugna el Partido Popular, para que Astrid Pérez se proclame como nueva alcaldesa. Pero nadie mueve ficha y la rebelión no se fragua por una cuestión de matemáticas. Irritación e indignación es lo que se caldea en el medio ambiente vecinal que contempla que los problemas reales de sus barrios, sus calles, el alumbrado, la limpieza, los semáforos, casas en ruinas como BIC, etc., siguen en la “lista de espera” hasta que lleguen nuevos “cirujanos”… Por ahora, solo el Cabildo de Lanzarote ha salido al rescate y se ha comprometido remodelar el Parque Islas Canarias, en condiciones pésimas de habitabilidad. También se espera el “empichado” de múltiples vías, convertidas en terrenos más propicios para el pase de tanques bélicos. Y no sigo, para evitar hablar del interminable “nuevo” Plan General Urbano, porque entraría en el campo de las “revelaciones divinas”.

 


El Ayuntamiento de Arrecife arrastra la pesada herencia de un pasado siniestro, por culpa de una clase política y otros pormenores, que la han situado en una verdadera crisis de credibilidad. Esto es lo que hay…

 

 


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