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Sondeos en tiempos de pandemia

Francisco Pomares

 

Ayer se divulgó el último sondeo de José Félix Tezanos, cada día más volcado en convertir el CIS en una extensión del gabinete de propaganda del Gobierno: según el sociobarómetro, el PSOE mantiene inalterable el apoyo de sus votantes, con una reducción imperceptible (una décima), mientras el PP cae algo menos de un punto sobre las previsiones del sondeo anterior, realizado también en estado de alarma. Lo más chocante del sondeo es la espectacular subida de Ciudadanos, un partido con una ejecutoria irrelevante en todo este tiempo, que crece más de un treinta por ciento sobre sus propios resultados, alcanzando sorpresivamente casi tres puntos más. Tezanos premia y castiga con subidas y bajadas a los que apoyan al Gobierno: Ciudadanos sube, pero también su jefa actual, Arrimadas, que se convierte en la segunda política mejor valorada de España, después, (por supuesto) de Sánchez, cuya gestión al frente de la crisis es aprobada por los ciudadanos. Casado pasa de ser el segundo político más valorado a ser en un mes el cuarto, siendo incluso superado por Pablo Iglesias, algo que casa mal con los resultados electorales que predice el propio CIS, con el PP casi duplicando a Podemos en número de votos. Es difícil de explicar esa contradicción: en general, los votantes tienden a valorar a los líderes de los partidos que apoyan. Pero Iglesias recibe una décima de punto más que Casado – cuando su partido no ha dejado de retroceder sobre los resultados de las últimas elecciones, según los propios datos de Tezanos. Uno tiene la impresión de que el sociólogo de cabecera de Sánchez, miembro de su ejecutiva y responsable de hasta cuatro modificaciones de metodología en las encuestas del CIS, tiene perfectamente asumido para que está al frente del que fuera uno de los institutos demoscópicos más serios y respetados de Europa.

 

Pero la cuestión no es ya por qué Tezanos utiliza tan burdamente los sondeos que pagamos entre todos, como instrumento de propaganda, sin preocuparle lo más mínimo que luego los resultados no casen con sus pronósticos. Hacerlo demuestra una absoluta falta de empatía con la mayoría de los ciudadanos españoles, que no creo entiendan la necesidad de dedicar recursos públicos a este menester, en un momento en el que todos los esfuerzos deberían destinarse a luchar contra la enfermedad. No digo que el CIS deba interrumpir sus trabajos, digo que hay otras cosas que son más importantes ahora. Sería importante conocer el impacto psicológico de la enfermedad, el impacto de la enfermedad en las familias y sus economías, las expectativas de salida de la crisis, la preferencia ciudadana por políticas de ajuste o de expansión de la deuda y el déficit€ el CIS podría auxiliar al Gobierno a entender que es lo que piensan en estos momentos los españoles, y como creen que se debe actuar, si comparten y entienden –o no– las decisiones que el Gobierno va adoptando en la gestión de la crisis sanitaria.

 

 

Entretenerse con sondeos preelectorales en esta situación, ocuparse de la intención de voto de los ciudadanos, hacer rankings de mejor y peor valorados, resulta obsceno, casi miserable, cuando han muerto cerca de treinta mil personas por una enfermedad que no esperábamos. Por respeto a los muertos, a los enfermos, a sus familias y a quienes se han dejado media vida peleando para intentar controlar esta desgracia, alguien debería decirle a Tezanos que este no es momento de juguetes de propaganda.

 

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