Triaje

Sara González
Permítanme que hoy haga uso de este pequeño espacio para contar una anécdota, sin entrar en detalles, e intentar ayudar a que siga mejorando uno de nuestros servicios más esenciales.
Recientemente noté un gran problema de la sanidad, y es que a pesar de contar con mejoras sanitarias en cuanto al número de profesionales contratados o al incorporar nuevas herramientas y maquinaria que hacen que mejoren y aumenten los servicios prestados de la sanidad pública, estas acciones se ven deslucidas por procedimientos que, a mi parecer, obstaculizan la agilidad, y en los que no se contemplan esta nueva realidad.
Urgencias, sabemos todos para lo que es, para lo urgente. Un sustantivo que describe lo apremiante, lo inaplazable, etc. Es decir, aquello que no es postergable. Hasta aquí todo bien, está claro, pero, ¿cómo se puede determinar que algo relacionado con la salud es aplazable o que se puede postergar?
Sé que para ello existe un mecanismo o método llamado triaje, que se basa en clasificar y priorizar la gravedad en los pacientes. No obstante, hay enfermedades y síntomas que no se ven, pues son internos, silenciosos e incluso, si me permiten, también los llamaría traicioneros debido a que, a pesar de que su presencia, no manifiestan que están, y ‘hablan’ cuando ya ha pasado un tiempo prudencial habitando por el cuerpo. A veces, su diagnóstico da como resultado la muerte, y otras no, pero eso no obvia que por regla general se de en órganos que ‘no matan directamente’. Más aún, cuando acudes con unas consecuencias de una intervención (no estética) que te realizaste, el día antes en ese mismo espacio sanitario, y por poco pasan por alto el atender la situación.
Pretexto por el que se origina este artículo y su correspondiente escrito en el lugar correspondiente en el que manifiesto abiertamente ser consciente de los avances que se han realizado en algunas áreas del único hospital público de Lanzarote, y recalco, el único, porque creo que es la clave. Y que quede completamente claro que estas palabras no buscan desprestigiar o menospreciar la labor de ningún personal del hospital. Todo lo contrario, me encantaría que les ayudara a que su labor fuese más sencilla en cuanto al procedimiento al que están sujetos y el mismo que, en muchas ocasiones, no les permite llegar a todo lo que les gustaría.
Por ello reafirmo que debemos seguir apostando no solo por mejorar las infraestructuras y el equipo humano, sino también por facilitarles el trabajo, porque sí, son muchas horas, son muchas personas, son muchas vidas que dependen de sus manos, y entiendo que pacientes con dolores esperando horas y horas y más horas para una primera atención mientras lo que necesitan es un especialista, no les soluciona el problema.