Lunes, 06 Abril 2026
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Por Antonio Coll

 

Siempre me acuerdo de la frase que el empresario grancanario, Jaime Cortezo, me pronunció al referirse a su proyecto en el “Islote del Francés” (La Rocar): “Lanzarote es una isla de locos”. Obviamente se refería a determinada clase política que, años tras años, le prometían los dirigentes de aprobar un plan parcial para materializar su proyecto. Han pasado más de veinte años y la zona solo sirve como aparcamiento, después de adecentar los terrenos, menos una especie de nave que Patrimonio lo cataloga como BIC (Bien de Interés Cultural), si bien, sin perder el sentido de la gracia, posiblemente, los técnicos de Patrimonio, encontraron alguna similitud con el Coliseo de la antigua Roma o el mismo Panteón, una de las obras maestras de la arquitectura romana. La nave de referencia se podría catalogar perfectamente: “Bien de Interés para las Ratas”. Estaría más acorde con la realidad. En Arrecife hay múltiples de inmuebles en ruinas, sin ningún interés arquitectónico que han sido declarados también como BIC, hasta que ocurra alguna desgracia a los viandantes, si con el paso del tiempo se derrumban por sí solos. El mismo Jaime Cortezo me indicaba cómo era posible que se desechara una inversión millonaria para cambiar la imagen de una ciudad que posee una potente marina pero poco aprovechada. Yo le decía, Jaime: “El problema no es de locos o chiflados, sino de idiotas o mejor imbéciles, que son más peligrosos”.

 


La última huelga de los Centros Turísticos tiene algo de similitud en cuanto a comportamientos o actitudes, donde la idiotez o la estupidez han predominado, por encima de otras cuestiones. Algunos la tacharan de “estrategia política” con el objetivo de caldear el ambiente y desbancar a CC del gobierno del Cabildo, personificado en su presidente, Pedro San Ginés. Detrás de la operación huelguista, al decir de muchos, se encuentra una impresentable artillería bien armada que buscan poder y dinero, sin importarles para nada el interés general de la isla. La huelga fue una herramienta “estafadora” para ocultar los tenebrosos objetivos. Por ahora, han conseguido provocar inestabilidad en el gobierno insular, con la injustificada salida de los consejeros socialistas y romper el pacto cabildicio. Con este teatro, el grupo de gobierno, en el Cabildo queda en minoría y se empieza a dar rienda suelta para próximos episodios, para intentar configurar un nuevo grupo y controlar los destinos de la primera institución de Lanzarote que saben perfectamente que para este ejercicio económico y el próximo, antes de las próximas elecciones, cuenta con millonarios presupuestos. Además si consiguieran sus propósitos también lograrían, por partida doble, la codiciada venganza a San Ginés y a un determinado empresario turístico lanzaroteño. Esta es la versión “original”, aunque lo enmascaran con doblajes sucedáneos para aparentar otra realidad a la opinión pública.

 


Cuando el Cabildo de Lanzarote se hallaba en una situación inmejorable de su historia para afrontar cuestiones prioritarias, retornan de nuevo los “imbéciles” con sus “genialidades” maléficas para frenar el buen quehacer de los gobernantes en el Cabildo. Es cierto que no es nada nuevo en la historia de la isla en referencia a su involución. Muchos cómplices de los actuales episodios son los mismos y no hay forma de erradicarlos porque están muy bien cobijados ya que nunca dan la cara. Para eso cuentan con imbéciles “gladiadores” para planear sus estrategias aunque sea a base de comportamientos deleznables y resentidos.

 


Son chiflados desequilibrados, por eso su peligrosidad para la sociedad lanzaroteña. Cuando Lanzarote precisaba de estabilidad y de gobiernos sólidos, aparece de nuevo la incertidumbre y el hartazgo. No se puede permitir que se juegue conscientemente con el presente y futuro de la isla. Estaremos a la expectativa.

 


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