Jueves, 12 Febrero 2026
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

costillas con piña

Un plato humilde, contundente y lleno de identidad que nada tiene que ver con la fruta tropical

  • Lancelot Digital

 

Si un peninsular o un turista escucha por primera vez “costillas con piña” suele imaginar un plato caribeño, con carne glaseada y rodajas de fruta tropical. Pero en Canarias la palabra piña no significa eso. Aquí, cuando hablamos de esta receta tradicional, nos referimos a la piña de millo, es decir, a la mazorca de maíz.

Las costillas con piña son uno de los platos más emblemáticos de la cocina popular canaria. De origen humilde y rural, es una receta pensada para alimentar bien, con ingredientes sencillos y mucha paciencia. Se prepara sobre todo en reuniones familiares, fiestas locales o celebraciones, porque es abundante, sabrosa y reconfortante.

En esta receta no se utiliza maíz dulce tierno, sino mazorcas de millo seco, que requieren una cocción larga para ablandarse y liberar todo su sabor.

Esa cocción lenta es parte esencial del plato.

Ingredientes básicos


Aunque cada casa tiene su versión, la receta tradicional lleva:

Costillas de cerdo saladas

Piñas de millo troceadas

Papas

Batata

Ajos

Cebolla

Laurel

Un toque de comino (opcional, según la familia)

No lleva salsa espesa ni sofritos elaborados. Es un plato de cocción limpia, donde el sabor lo da el conjunto y el tiempo.

Cómo se preparan las costillas con piña


1. Desalar las costillas

Como la carne suele ser costilla salada, el primer paso es ponerla en remojo varias horas —incluso desde la noche anterior— cambiando el agua varias veces para suavizar el punto de sal.

2. Cocer la piña

Las piñas troceadas se ponen a hervir en abundante agua. Esta es la parte más lenta, porque el millo seco necesita tiempo para ablandarse. Tradicionalmente se dejaba al fuego sin prisas, hasta que el grano quedaba tierno pero firme.

3. Añadir las costillas

Cuando la piña está casi en su punto, se incorporan las costillas desaladas junto con los ajos, la cebolla y el laurel. Todo hierve junto para que los sabores se mezclen.

4. Incorporar papas y batata

En la última fase se añaden las papas y la batata, cortadas en trozos grandes. Estas absorben el sabor del caldo y aportan textura y dulzor natural.

El resultado es un guiso caldoso, de aroma profundo, donde cada ingrediente mantiene su identidad.

Un plato de campo convertido en símbolo
Las costillas con piña nacieron en el ámbito rural, cuando el millo era uno de los pilares de la alimentación en las islas. Era un producto fácil de almacenar, resistente y muy versátil. La carne salada, por su parte, permitía conservar proteína durante más tiempo.

Juntos formaban un plato energético, perfecto para jornadas largas de trabajo.

Hoy sigue siendo una receta imprescindible en romerías, fiestas patronales y celebraciones familiares. Se sirve bien caliente y, como ocurre con casi todos los guisos tradicionales, está aún mejor al día siguiente. Hay quien no puede tomarlas sin un poquito de mojo, que sea verde o rojo ya es cuestión de gustos.


PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
×