La piscina secreta de Lanzarote que se esconde en un jameo

Se ubica en la costa norte y su acceso es conocido sólo por unos pocos
- Lancelot Digital
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Entre Los Cocoteros y Charco del Palo, en la costa de Guatiza, existe un rincón que parece diseñado por la naturaleza para permanecer oculto. Se llama Cueva del Agua, aunque muchos también la conocen como La Olla o Caldera de Agua. Y basta acercarse para entender por qué.
Aquí no hay arena, sombrillas ni chiringuitos. Solo roca volcánica, el Atlántico y una abertura circular de unos diez metros de diámetro que conduce hasta una piscina natural excavada en la propia costa. El mar entra por debajo de la roca y alimenta esta singular cavidad, creando en su interior un espacio de agua tranquila y azulada.
El contraste resulta especialmente llamativo. El negro de la roca volcánica rodea una lámina de agua que, cuando las condiciones acompañan, adquiere tonos turquesa. Un paisaje muy lanzaroteño y, al mismo tiempo, bastante alejado de las estampas más conocidas de la isla.
Llegar hasta allí tampoco es parte de una excursión convencional. Desde la zona de Los Cocoteros hay que caminar y afrontar un acceso irregular, con un descenso que puede resultar resbaladizo. Precisamente esa dificultad mantiene a la Cueva del Agua lejos de las grandes aglomeraciones.
Pero hay una condición imprescindible: mirar el mar antes de entrar. Cuando el océano está tranquilo, la cavidad puede convertirse en un lugar excepcional para darse un baño. Con oleaje, en cambio, las olas pueden irrumpir con fuerza en el interior y convertir el baño en una actividad peligrosa. No existe vigilancia y las rocas pueden estar resbaladizas, por lo que extremar las precauciones es fundamental.
La Cueva del Agua resume en pocos metros una de las grandes particularidades de Lanzarote: una isla donde el volcán y el océano llevan miles de años moldeando rincones inesperados