Viernes, 06 Noviembre 2026
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El APUS NEO 18 alcanza los 9.100 metros de altura y ensaya tecnologías para emergencias y vigilancia ambiental

  • Lancelot Digital

 

Fuerteventura se ha convertido estos días en escenario de una prueba aeronáutica de gran relevancia. Un avión no tripulado, impulsado por energía solar, está completando un vuelo de más de 100 horas consecutivas, a una altura que ha llegado a superar los 9.000 metros sobre la isla y el océano Atlántico.

Se trata del APUS NEO 18, una aeronave desarrollada por Mira Aerospace que despegó desde el Canarias Stratoport, situado en el Parque Tecnológico de Fuerteventura. Según informa Noticias Fuerteventura, está previsto que regrese este sábado 7 de noviembre, después de permanecer más de cuatro días en el aire.

La operación supone un nuevo avance en las pruebas españolas con pseudosatélites, unas aeronaves diseñadas para volar a gran altitud durante periodos prolongados sin necesidad de salir al espacio.

Un avión capaz de vigilar incendios y emergencias desde las alturas


A diferencia de los satélites convencionales, que orbitan alrededor de la Tierra, estos aparatos pueden permanecer sobre una misma zona durante largos periodos, recopilando imágenes y datos de manera continua.

Esta tecnología podría utilizarse para vigilar incendios forestales, controlar emergencias, estudiar el medioambiente o mejorar las comunicaciones en determinadas zonas.

El APUS NEO 18 tiene unos 12 metros de longitud y pesa poco más de 45 kilos. Su diseño ligero y su alimentación mediante energía solar le permiten mantenerse en vuelo durante varios días. Aunque está preparado para alcanzar altitudes de hasta 18.000 metros, en esta misión ha llegado a unos 9.100.

El ensayo forma parte del proyecto ISSEC, vinculado al Canarias Geo Innovation Program 2030, y cuenta con la participación de especialistas del Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales (CATEC).

La operación está gestionada por Telespazio Ibérica y Pegasus Aero Group, con la coordinación de diferentes organismos aeronáuticos, entre ellos AESA, ENAIRE y el Ejército del Aire y del Espacio.

Fuerteventura ya había acogido pruebas anteriores de esta tecnología. En septiembre se consiguió superar las 24 horas de vuelo continuado, mientras que el ensayo actual busca ampliar considerablemente ese tiempo.

El objetivo es comprobar tanto la autonomía de estas aeronaves como su integración segura en el espacio aéreo, donde deben convivir con los vuelos comerciales y el resto de operaciones aeronáuticas.


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