Miércoles, 08 Abril 2026
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Unos 25 euros más de gastos al mes

Lancelot
Foto: Archivo Lancelot

Poco margen de maniobra tenía el Gobierno de Paulino Rivero a la hora de reaccionar frente a los recortes realizados por el Ejecutivo central en sus presupuestos, en los que Canarias se quedó con 800 millones de euros menos. Con semejante panorama económico y para evitar tener que dejar de prestar servicios básicos como la educación, la sanidad o las políticas sociales, CC y PSOE se han visto “obligados” a aprobar un paquete de medidas muy duras. Éstas se basan en dos pilares: subir impuestos básicos como el IGIC y recuperar otros olvidados, y recortar el gasto de las administraciones públicas. La filosofía que sustenta estas acciones es la de solicitar un esfuerzo al conjunto de la sociedad canaria para que los más desfavorecidos no se conviertan en las víctimas de esta terrible crisis económica. Lo cierto es que vivir en Canarias –como en toda España- es cada vez más caro y a la vez somos cada vez más pobre.

El objetivo de las medidas recogidas en el anteproyecto de ley del Gobierno de Canarias consiste en conseguir unos 500 millones de euros que ayuden a paliar los 800 millones menos que aportará el Ejecutivo central a las arcas regionales. Con este dinero extra, se pretende esquivar el desastre y que servicios tan básicos, esenciales y delicados como la sanidad, la educación o las políticas sociales no queden terminalmente afectados.

Y es que en este ámbito, el recorte era brutal: de los 6.700 millones de euros del presupuesto autonómico, 4.600 millones se destinaban a servicios públicos esenciales. Sin embargo, el Gobierno de Mariano Rajoy sólo aporta a las islas 3.200 millones de euros, es decir, 1.400 millones menos. Un tremendo agujero que era necesario llenar. De esta manera, a socialistas y nacionalistas no les ha quedado más remedio que tomar medidas dolorosas para el conjunto de la ciudadanía. Y es que la subida del IGIC y la recuperación de tasas olvidadas van a ser notadas de inmediato por los residentes en el archipiélago.

La subida del Impuesto General Indirecto Canario es la mayor desde que éste comenzara a aplicarse hace casi 20 años. Desde el 2001, cuando se cifró en el 2% para el tipo reducido (alimentación, calzado, ropa y transporte público) y en el 5% para el tipo general (hostelería, ocio, restauración, vivienda y servicios profesionales, entre otros), jamás había subido y menos de manera tan manifiesta. Así pues, el primer tipo crecerá un punto, pasando al 3%, mientras que el segundo aumentará dos y se quedará en el 7%. Curiosamente, menor es el aumento de los tipos más altos del IGIC, que afectan a artículos de lujo como joyas, alcohol o alquiler y venta de vehículos. Éstos, situados en el 9% y el 13%, sólo suben medio punto.

El que ha sufrido una subida más que significativa ha sido el sector de las telecomunicaciones, que de no estar gravado ahora pasa a tener un impuesto del 7%. Por lo tanto, los ciudadanos deberán estar preparados para experimentar un aumento en su factura tanto de telefonía móvil, como fija e internet.

En definitiva, que los residentes en las islas tendrán que acostumbrarse a pagar entre 20 y 30 euros más al mes por los mismos servicios, objetos y alimentos que adquiría antes. En algo tan esencial e indispensable como la cesta de la compra, las asociaciones de consumidores ya han cifrado en un 9% su encarecimiento, debido tanto al incremento del IGIC de los alimentos como a la nueva tasa para las grandes superficies y los centros comerciales, que grava los metros cuadrados de ocupación y encarece el alquiler al menos en un 7%.

[LEA EL REPORTAJE COMPLETO EN EL SEMANARIO LANCELOT]


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