Sábado, 31 Enero 2026
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Industria del tabaco

Canarias acogió un encuentro del sector tabaquero para mostrar el liderazgo industrial en el archipiélago

  • Lancelot Digital

En los primeros días de diciembre, el presidente del Consejo Económico y Social de Canarias (CES) José Carlos Francisco, intervino en la mesa de debate sobre el sector del tabaco, donde se presentó el informe Relevancia socioeconómica de la cadena de valor del tabaco en España: 2025. Un documento que confirma el papel del Archipiélago como principal polo industrial del tabaco en el país y subraya su creciente aportación a las exportaciones regionales. 

Según los datos del estudio, Canarias ejecuta 7 de cada 10 cigarrillos en el sector industrial en España, y ha triplicado sus exportaciones de tabaco en los últimos tres años, alcanzando los 127 millones de euros en 2024, cifra que supera incluso a las ventas exteriores del plátano canario ese mismo año. El encuentro permitió repasar la evolución del sector, que en Canarias combina un tejido industrial altamente tecnificado con una tradición artesanal viva en islas como La Palma. 

El informe confirma que la industria tabaquera canaria genera 195 millones de euros de valor añadido directo. Si se incluyen los efectos inducidos e indirectos (efectos en cadena, empleo, servicios relacionados, etc.), el impacto total asciende a 465 millones de euros. Y sostiene 4.455 empleos equivalentes a tiempo completo en las islas, con un multiplicador especialmente significativo: por cada empleo directo se generan 4.6 adicionales en la economía canaria.  

El sector del tabaco ha desempeñado un papel determinante en la economía de Canarias desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. Aunque en sus orígenes la relevancia del tabaco se basaba en el cultivo agrícola distribuido por varias islas, con el paso de las décadas la actividad evolucionó hacia un modelo claramente industrial y orientado a la exportación.

El presidente del CES subrayó también el peso creciente del sector en la internacionalización de Canarias. Las exportaciones de productos del tabaco han mostrado un crecimiento sostenido desde 2007 y han consolidado un papel estratégico para la diversificación económica de las islas. 

En la actualidad, la industria tabaquera es una de las actividades transformadoras más significativas del archipiélago. Debido a factores como el régimen fiscal especial, la tradición manufacturera arraigada desde principios del siglo XX y la sólida implantación de empresas multinacionales, las islas se han convertido en el principal centro de producción de cigarrillos de todo el territorio español.

Francisco recordó que la combinación de estos instrumentos ha permitido mantener la competitividad del sector y atraer nuevas inversiones, como la ampliación de la fábrica de JTI en Tenerife o el traslado de capacidad productiva de Philip Morris a Gran Canaria, que han impulsado la afiliación industrial hasta niveles no registrados en más de quince años.

En la parte final del acto, el presidente del CES planteó una reflexión conjunta sobre los retos que afronta Canarias como Región Ultraperiférica en un momento en el que, según afirmó, "es necesario defender con firmeza el marco jurídico que reconoce nuestras singularidades, nuestros sobrecostes estructurales y la importancia de contar con políticas diferenciadas que permitan a sectores como este seguir generando empleo y riqueza en las islas". Francisco destacó que el estatus RUP "no constituye un privilegio, sino un instrumento de cohesión y justicia territorial que debemos preservar para garantizar el futuro económico y social del Archipiélago".

Historia del tabaco en Canarias

El cultivo del tabaco comenzó a adquirir relevancia en Canarias a finales del siglo XIX, coincidiendo con la expansión de los sistemas agrícolas locales y la demanda creciente de manufacturas de tabaco en España y América. Durante la primera mitad del siglo XX, especialmente entre las décadas de 1920 y 1950, el cultivo experimentó su mayor auge. En ese periodo se convirtió en una fuente de ingresos significativa para muchas familias rurales y se desarrollaron pequeñas manufacturas locales que transformaban la hoja en cigarros, puritos y picaduras.

La etapa de mayor relevancia agrícola del tabaco ha quedado atrás hace aproximadamente siete u ocho décadas. A partir de los años sesenta, el cultivo comenzó a reducirse de manera progresiva debido a la competencia internacional, la disminución de la rentabilidad y el creciente peso de la industria manufacturera, que pasó a depender principalmente de la importación de hoja procedente de países especializados en su producción. 

El cultivo del tabaco en Lanzarote

En Lanzarote, aunque el tabaco no alcanzó la dimensión agrícola de otras islas como La Palma o Gran Canaria, sí desempeñó un papel importante durante la primera mitad del siglo XX. El cultivo se integraba en los sistemas tradicionales de enarenado y formaba parte de la economía rural de diversas localidades. Además del cultivo, la isla llegó a contar con manufacturas propias, como la fábrica denominada “La Defensa” en Arrecife, que estuvo activa entre los años treinta y los cincuenta y dio empleo a numerosas familias.

Los municipios más destacados en la producción agrícola de tabaco en Lanzarote fueron Teguise, Tinajo y San Bartolomé. Teguise destaca por ser una de las zonas más citadas en la documentación histórica, con una tradición agrícola consolidada y una estructura rural que facilitó la implantación del cultivo. Tinajo también tuvo un papel relevante debido a la eficacia de sus sistemas de enarenado, que permitían retener la humedad en suelos áridos y favorecer el crecimiento de la planta. Por su parte, San Bartolomé contó con áreas de cultivo diversificado donde el tabaco formó parte de las producciones comerciales de la época. De forma más puntual, otras zonas como Haría también registraron pequeños cultivos en determinados periodos.

 


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