El cambio de hora llega este domingo: cómo evitar que afecte al sueño

En Canarias, a las dos de la madrugada será la una, mientras continúa el debate europeo sobre su eliminación
- Lancelot Digital
El próximo domingo 25 de octubre los canarios podrán dormir una hora más. Como cada otoño, España regresará al horario de invierno y los relojes deberán retrasarse 60 minutos. En Canarias, cuando sean las dos de la madrugada volverá a ser la una, mientras que en la Península y Baleares las tres pasarán a ser las dos.
Sin embargo, esa hora extra de descanso puede tener consecuencias inesperadas. Aunque aparentemente supone una ventaja, el cambio altera el ritmo circadiano, el reloj biológico que regula los ciclos de sueño y vigilia, y puede provocar cansancio, irritabilidad, dificultades de concentración y alteraciones del descanso durante los días posteriores.
La especialista en sueño y directora de la clínica Craneosalud, Sofía Rodríguez Moroder, recuerda que dormir bien no depende únicamente de las horas que pasamos en la cama. La exposición a la luz natural, los horarios de las comidas y las rutinas diarias influyen directamente en la producción de melatonina y otros procesos hormonales relacionados con el descanso.
Los niños y las personas con horarios de sueño muy establecidos pueden notar especialmente el cambio. Los más pequeños pueden experimentar despertares tempranos, irritabilidad o modificaciones en sus siestas, mientras que los adultos pueden sufrir somnolencia diurna y menor capacidad de concentración.
Para reducir estos efectos, los especialistas recomiendan retrasar progresivamente entre 10 y 15 minutos los horarios de sueño y las comidas durante los días previos. También aconsejan aprovechar la luz natural, realizar ejercicio moderado, evitar las pantallas antes de acostarse y limitar el consumo de cafeína por la tarde.
¿Por qué seguimos cambiando la hora?
El cambio horario, tradicionalmente justificado por el ahorro energético, lleva años cuestionado. Diversos estudios y especialistas consideran que sus beneficios económicos son limitados y que sus posibles efectos sobre la salud deberían tener mayor peso en la decisión.
En 2018, una consulta pública de la Comisión Europea reveló que el 84% de los participantes estaba a favor de eliminar los cambios estacionales. Sin embargo, los países miembros todavía no han alcanzado un acuerdo sobre si mantener permanentemente el horario de verano o el de invierno.
Mientras los expertos en sueño suelen defender el horario de invierno por su mayor adecuación a la luz solar, otros sectores prefieren conservar las tardes más largas del verano.
Por ahora, el cambio seguirá vigente y el horario de invierno se mantendrá hasta el 28 de marzo de 2027. Hasta entonces, la recomendación es adaptar las rutinas gradualmente para que esa hora de más no termine pasando factura al descanso.